Cuando los ojos no son necesarios para ver

“Cuando toco las palabras siento como una caricia, cuando ellas me indican el entorno, veo el sol naranja y el brillo y los colores  de todas las cosas”. De esta manera se expresó Katherine Flete Fernández, la joven no vidente ganadora de uno de los concursos de lecturas que auspicia el Despacho de la Primera Dama con el apoyo del Ministerio de Educación y el Banco de Reservas.

Acariciando con la yema de sus dedos las palabras que escribió para su discurso, logró conectar con los cientos de estudiantes que colmaron el salón Las Cariátides, del Palacio Nacional, donde fueron reconocidos los ganadores de los concursos de matemática, lectura y ortografía.

Katherine compitió con jóvenes de todo el país, pero ella leyó miles de palabras escritas en cientos de libros que le han permitido una expresión limpia y hermosa del lenguaje, que logramos entender a plenitud cuando tuvo la oportunidad de agradecer el apoyo logrado para ganar las olimpiadas de lecturas.

Cuando escuché la claridad con que se comunica Katherine y la profundidad de sus palabras, simplemente entendí que para ver y entender solo  vasta tener la voluntad, porque lo demás lo realiza esa máquina perfecta que tenemos todos y que utilizan pocos: el cerebro.

Comprendí también que los ojos son solo un medio y asumí  la grandeza de la joven que desde muy temprano supo el camino que debía tomar, y así optó por demostrar que no contar con los ojos, no era un  obstáculo en su vida, sino un medio para poder desarrollar sus otros sentidos y así lo hizo.

Sí, ella ve por el tacto de sus dedos, a través de ellos toca todo el entorno y sigue leyendo porque entiende que el mundo está expresado en las palabras y así lo entiende perfectamente para  lograr emocionar hasta las lágrimas a todo el que tuvo la oportunidad de escuchar su discurso.

Me encuentro entre las que no pudo contener las lágrimas, porque ella, que no tiene ojos, ve más que miles de personas que los tienen, pero no son capaces de ver con ellos.

 ¿Cuántas personas dotadas de todos sus sentidos nunca han leído un libro completo? ¿cuántos de nosotros puede descifrar los matices de las cosas  y el verdadero color del sol? Cuántos ciegos con ojos tenemos en nuestro entorno, que ni siquiera tuvieron el reparo de destacar que en la figura de Katherine Flete Fernández está expresada toda la humanidad.

Katherine es poseía, es verso, es palabra, es esfuerzo, es autoestima, es seguridad, es valentía, es desafío y  es todos los sentidos y los de todos los que los tenemos y no sabemos usarlo.

Katherine Flete Fernández es un gran  espejo en el que todos debemos mirarnos y cuestionar qué hacemos con nuestros ojos por no decir para ¿qué nos sirve el cerebro?

Katherine ganó las olimpiadas de lectura en el 2008, cuando contaba con solo 17 años; ahora tiene 20, pero su mente brillante, la ubica entre las personas privilegiadas y capaces de desafiar al destino. “Existen dos caminos, uno fácil y corto, lleno de pequeñeces, y uno largo, arduo, difícil y lleno de grandeza.

No sé aún como  terminen las cosas, solo sé que no aspiro a dar menos  de lo que soy, ni menos de lo que tengo. Esto es algo que puedo hacer yo, que puedes hacer tu, que podemos hacer nosotros.

 Luchemos no solamente  por un futuro brillante. Luchemos  por un presente sólido, un presente vivo, un presente mejor”.

Así terminó su discurso la gran joven que sin poder mirar  con sus ojos puede ver y  apreciar la grandeza del universo.