Cuando un político no sabe lo que es jugada de squeeze play

El desaparecido comentarista deportivo Johnny Naranjo me contó que su pariente Fortunato Canaán trató de convencer a Balaguer, recién llegado a la Presidencia en 1966, sobre la conveniencia de dos grandes proyectos: un ferrocarril y la explotación petrolera. En una reunión que tuvieron, le expuso los detalles de los mismos. Ambos se conocían desde que su papá se desempeñó como funcionario durante los gobiernos de Trujillo.
Según Johnny Naranjo, en medio de la conversación, los detalles y las explicaciones que le ofrecía a Balaguer, Fortunato se percató de que el presidente rebatía sus propuestas, y en cierto modo definía dichos proyectos como costosos y riesgosos. Entonces, en ánimo de provocarlo o entusiasmarlo, se le ocurrió decirle que si bien podrían ser considerados proyectos costosos y riesgosos, era igual que en la pelota, porque él no creía en manager que no ejecutaran jugadas de squeeze play, como tampoco creía en políticos que no entendieran la necesidad de hacer jugadas de esa naturaleza.
Continuaron la conversación, entraron en temas familiares, sociales, etc., y cuando ya se despedían, Balaguer, con cara de ingenuidad le preguntó a Fortunato: ¿Ingeniero, y qué significa una jugada de squeeze play? Fortunato, dándose cuenta de que había cometido un error al hacer conexión entre jugadas de pelota con aspectos políticos o de Estado, quiso dar algunas explicaciones. Pero ya de pié le dijo: usted sí sabe lo que es, porque estando en tercera, anotó con un toquecito.
Cuando eso ocurrió, no tenía amistad con Fortunato. Nos veíamos en el estadio viendo los juegos de las Águilas Cibaeñas. En realidad lo vine a tratar de cerca tiempo después; sin embargo, en una ocasión le pregunté por esa anécdota entre él y Balaguer, informándole que me había enterado a través de una persona conocida por ambos, sin decirle el nombre. Pero no entró en detalles. Solo rió.
Pero como el mundo da vueltas, tiempo después, en la década de los 90, siendo funcionario del gobierno, era costumbre visitar al presidente todas las noches laborables junto a otros funcionarios, entre ellos Roberto Saladín, Licelot Marte, Roberto Martínez, Luis Toral, y otros ya idos al otro mundo, que tenían que ver con las finanzas, para darle informes de las recaudaciones. Menos los miércoles, pues jugaba y todavía juego softbol.
Una noche, se presentó una situación que a juicio del presidente debí opinar, y cuando preguntó por mí, le dijeron que estaba jugando pelota. Al día siguiente, cuando asistí a la rutina diaria, me cuestionó porqué no fui la noche anterior, y le recordé la razón. Entonces dijo que no se explicaba la importancia que le daba a ese juego. Y de inmediato expresó: imagino que usted sí sabe lo que es una jugada de squeeze play. Momento que aproveché para preguntarle porqué decía eso. Entonces contó el episodio completo de 1966 con Fortunato. Y añadió: Él es un soñador, me habló de eso varias veces. Ahora entiendo que tenía razón. Lamento no haberle hecho caso en lo del ferrocarril.