Cuatro años de impunidad

FERNANDO C

Hoy se cumplen cuatro años de un crimen, aún impune, que estremeció a la sociedad de Mao por la crueldad con que se ejecutó, y la condición de joven madre de la víctima, esposa de un prestigioso profesional, agraviado doblemente, porque, además de perder a su esposa, fue injustamente acusado por un “rumor público” que pese a su saña e intensidad, nunca pudo presentar un solo elemento incriminatorio en su contra.

En consecuencia, ni el fiscal adjunto de Mao, Nelson Rodríguez, quien actuó con marcado prejuicio acusador, ni la entonces fiscal de Santiago, Yeni Berenice Reynoso, a cuyas manos pasó el caso, pudieron someter a la justicia al profesor universitario Manuel Rodríguez Bonilla, esposo de la asesinada Yasmín Valdez en su hogar, cuando éste salió a llevar al colegio al mayor de los niños y a realizar diversas diligencias.

Cuando las autoridades investigaron exhaustivamente al esposo, y lo sometieron a los experticios de lugar descartando su participación en el horrendo crimen, cambió la campaña en el sentido de que si no participó físicamente en el mismo, fue su autor intelectual sin mostrar un solo motivo o beneficio que pudieran haberlo inducido a tan horrendo crimen.

Lejos de beneficiarse, el esposo es el más perjudicado porque se ve obligado a educar solo a sus hijos, lejos de Mao, para protegerlos de una campaña que puede traumatizarlos, y por las amenazas y persecución de los hermanos militares y el padre de la difunta, un viejo oficial de la policía trujillista, influido por la campaña de los sicarios morales encubridores de los verdaderos asesinos de Yasmín Valdez de Rodríguez.