Cuatro reglas de oro para cuidar la piel

24_03_2015 HOY_MARTES_240315_ ¡Vivir!5 C

La Semana Santa inicia el 29 de este mes, con el Domingo de Ramos y concluye el Sábado Santo, el 4 de abril próximo. Tras siete días de playas o de magníficas montañas, ¿en qué condiciones llegará nuestra piel al Domingo de Resurrección?

Bueno, todo “dependerá de cuánto la cuidemos”, afirma la dermatóloga y cosmiatra Elena Fernández Núñez, directora de la clínica dermatoestética MedLáser, para quien la exposición a los rayos ultravioleta del sol es la principal amenaza a la salud cutánea, tanto en el mar como en áreas montañosas.

“El sol puede dañar la piel de forma aguda, inmediata; pero también puede hacerlo a largo plazo. Sus efectos son acumulativos y se manifiestan en forma de quemaduras, insolación, arrugas, manchas, pigmentación, envejecimiento prematuro, cambios en la textura de la epidermis y hasta del temido cáncer de piel”, expone.

Asimismo, añade: “El sol puede alterar el sistema inmunológico y favorecer la aparición de verrugas y otras infecciones virales en la piel; además de agravar enfermedades como el lupus cutáneo, la porfiria cutánea tarda (PCT) y el eritema polimorfo solar.

Para las personas con estas condiciones, Fernández Núñez recomienda el estricto seguimiento de un protocolo médico especializado; mientras que para quienes poseen pieles normales, sanas, bastará con asumir un conjunto de reglas sencillas.

La primera de ellas es no exponerse a los rayos del sol entre las 10:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde, pues es el horario de máxima irradiación de los peligrosos rayos ultravioleta.

La segunda regla es el uso permanente de una crema o solución con un factor de protección mínimo de 15 FPS, para absorber, bloquear o dispersar los rayos solares ultravioleta e infrarrojos.

Exponerse al sol en esta Semana Santa sin protector solar es correr el riesgo de insolación, una condición caracterizada por piel quemada, malestar general, escalofríos y fiebre.

La tercera regla es la utilización de vestuario apropiado: proteger los ojos mediante el uso de espejuelos con filtro ultravioleta, vestir ropas de tejidos compactos y llevar sombreros o gorros de alas anchas.

La cuarta y última regla –aunque no la menos importante– es hidratarse y alimentarse correctamente.

Debe ingerir al menos ocho vasos de agua al día, ya que la piel mejora su aspecto y lozanía mientras que el resto de los órganos funcionan mejor cuando están hidratados.

Fernández Núñez favorece la hidratación con agua potable y jugos de frutas o verduras naturales.

Desaconseja, en tanto, las bebidas artificiales o azucaradas, porque perjudican la salud y contribuyen al aumento de peso.

Asimismo desaconseja y el alcohol, por su efecto deshidratante.