¿Cuba se aperturiza?

UBI RIVAS
Las agencias noticiosas internacionales insertaron profusos despachos en los periódicos y noticieros televisivos el día primero del presente mes de abril, en los que edifican en relación a que los cubanos ya pueden, ¡con una prohibición de 49 años! ingresar a los hoteles pagando en dólares.

Entiendo que eso podían hacer siempre cuando pagasen en dólares registro de habitación o consumo de alimentos y bebidas y algo que no entiendo es que se cobre a los cubanos en dólares, cuando el signo monetario nacional tiene un equivalente de ciento veinte pesos en relación al dólar estadounidense.

Es posible que esta medida implementada por el presidente comandante Raúl Castro, aunque de la incuestionable factura de su hermano, el comandante Fidel, constituya el primer paso para aperturizar la economía cubana e insertarla en el vórtice de los mecanismos financieros globales del momento.

La referencia es alusiva al término de las filas, racionamientos y mortificaciones que por casi medio siglo sufren los cubanos en un proceso revolucionario de estrecheses, inconcluso, un absurdo o un fracaso, porque las privaciones de un proceso revolucionario obligatoriamente deben de tener un fin y advenir entonces las preseas de un edén prometido que no se alcanza nunca.

¿O se alcanzó en la extinta URSS, República Democrática de Alemania, República Democrática de Albania, la Yugoslavia del mariscal Yosip Broz Tito, la sangrienta experiencia, como todas, de Vietnam del tío Ho Chi-Minh o inclusive la China del Gran Timonel Mao Tse-Tung?

Las revoluciones de los países comunistas, hoy colapsadas todas, se construyeron con un virtual genocidio, 20 millones en la URSS de Josip Stalin, Koba, 30 millones en la de Mao, los excesos de la Primavera de Praga 1956 de Janos Kadar y el sofoco de hambruna de Kin Il Yong, de Corea del Norte, todo para mansamente capitular retornar al puerto de origen y restaurar el viejo orden.

¡Cuánta locura!