Cubanos en Miami: festejos y reflexión tras muerte de Fidel

Cuban-Americans celebrate the death of Fidel Castro, Saturday, Nov. 26, 2016, in the Little Havana area in Miami. Castro died eight years after ill health forced him to formally hand power over to his younger brother Raul, who announced his death late Friday, Nov. 25, on state television. (AP Photo/Alan Diaz)
Cuban-Americans celebrate the death of Fidel Castro, Saturday, Nov. 26, 2016, in the Little Havana area in Miami. Castro died eight years after ill health forced him to formally hand power over to his younger brother Raul, who announced his death late Friday, Nov. 25, on state television. (AP Photo/Alan Diaz)

 

MIAMI. Media hora después de que el gobierno de Cuba anunciara oficialmente el deceso del expresidente Fidel Castro, la Pequeña Habana de Miami se llenó de vida y celebraciones.

Miles de personas hicieron golpearon cacerolas, ondearon banderas cubanas y gritaron de júbilo en la Calle Ocho, el corazón de la comunidad cubana exiliada en Florida, en la madrugada del sábado. Las bocinas y la salsa que salían de las radios de los autos resonaban contra las paredes de estuco de los edificios y fuegos artificiales iluminaron el cielo en una noche húmeda.

La policía bloqueó las calles que conducen al Café Versailles, el centro cubano-estadounidense por excelencia donde el fuerte café de la isla es tan habitual como las duras palabras contra Fidel Castro.    “íCuba sí! íCastro no!”, coreaban unos mientras que otros gritaban “íCuba libre!”.    La celebración, que no la pena, impregnaba la atmosfera. No es una sorpresa. Castro ha proyectado su sombra sobre Miami durante décadas y, en muchos sentidos, su política y su control del poder han dado forma a la ciudad y a sus habitantes.

Muchos cubanos huyeron de la isla a Miami, Tampa, New Jersey y otros lugares tras la llegada el poder de Castro en 1959. Algunos eran leales a Fulgencio Batista, su antecesor, y otros se iban con la esperanza de poder retornar pronto, tras el derrocamiento de Fidel. Pero eso fue algo que nunca ocurrió.    Otros muchos creyeron que no serían totalmente libres bajo el régimen comunista impuesto por Fidel. Miles dejaron atrás sus posesiones, a sus seres queridos y la educación o los negocios que tanto les había costado conseguir y viajaron a Estados Unidos en avión, barco o balsa. Muchos cubanos fallecieron en la travesía marítima hasta el extremo sur de Florida y otros nunca volvieron a ver la casa donde nacieron, sus vecindarios y patios, sus empresas y a los primos y tíos que dejaron atrás, porque Castro seguía en el poder.