Cuestión de prioridades

MARIEN ARISTY CAPITÁN
m.capitán@hoy.com.do Cuando vi los números me asusté. ¿Cómo es posible que pretendamos hablar de un futuro en un país en el que la gente dice abiertamente que la educación y la lucha contra la corrupción no son una prioridad? me pregunté al tiempo de ver la primera página del periódico El Día el lunes pasado.

En aquella edición se establecía que sólo un 2% de la población cree que la educación es un problema, mientras que para el 5% lo es la corrupción. El resto del país, es decir la mayoría, ni siquiera piensa en ninguna de las dos cosas.

Por eso vemos que el gobierno diseña un Plan Decenal de Educación en el que plantea violar la ley 66’97 hasta el año 2013, cuando dedicaría el 4% del PIB al sector educativo; por eso los estudiantes de la UASD,  en lugar de agradecer todo lo que el gobierno ha hecho por esa academia, destinaron la jornada del lunes a tirar piedras y destrozar cuanto encontraron de frente. ¿Solución? Tres días sin clases.

Yendo un poco más lejos recuerdo que hace unos días estaba en un colmado y un muchacho, de unos veinte y tantos años, decía que quería que su hijo fuera pelotero o funcionario, las dos únicas opciones que conoce para hacerse de dinero sin demasiado esfuerzo (así lo dijo, aunque subrayó que a los peloteros les cuesta más esfuerzo).

Ya nadie se asusta cuando la impunidad baila un vals con la cotidianidad ni cuando los funcionarios justifican el clientelismo o la demagogia.

Ese es el pan nuestro de cada día. Y tenemos que comérnoslo, aunque sepa muy amargo, porque mientras no eduquemos al pueblo no vamos para ningún lado.