Cul de Sac

LEO BEATO
¿Quién fue Cul de Sac? – me preguntó Matilde al ver el letrero de una calle anexa a la Núñez de Cáceres.

– ¿Pero es que no sabes quien fue Cul de Sac?- le pregunté incrédulo a la muchacha que había nacido en Neiba y tenía apenas tres años viviendo en Santo Domingo.

– Tampoco sabes quien fue Núñez de Cáceres…¿verdad?

– Pa mi que fue un general pero yo no conocí al general Cul de Sac. Al único que conocí polque e neibero como yo fue al general Pere y Pere cuando era jefe de la Policía. Lo ví de lejos tres días después de que asesinaran a Francis.

– ¿A Francis Caamaño Deñó?

– Si, a Francis Caamaño Deñó a quien Dios tenga en su santa gloria.

Matilde es una joven esbelta, espigada como un madrigal, que me sirvió la tacita de café más deliciosa que he probado en mi vida.

– ¿Quieres que te cuente quién fue en realidad el general Cul de Sac? Déjame contarte primero quien fue Núñez de Cáceres. ¿O.K?

– José Núñez de Cáceres vivió hace muchos años cuando aquí todavía se amarraban los perros con longaniza porque ahora a quienes amarran con longaniza son a los políticos. José Núñez de Cáceres fue el terrateniente más rico que había en el país en su época. Era el que más árboles de caoba tumbaba al año y se hizo un personaje muy importante mucho antes de que los haitianos se apoderaran de este lado de la isla. Sin ser militar ni cosa parecida pegó el grito al cielo cuando los franceses quisieron apoderarse del país y, como tenía muchos amigos en Puerto Rico y en todo el Caribe, comenzó a reclutar gente para defender nuestra nacionalidad cuando el ejército francés quiso apoderarse de los dominicanos. De eso hace ya mucho tiempo.Uno de sus amigos fue Juan Sánchez Ramírez, aquel que dijo en la batalla de Palo Hincado: “Pena de la vida al tambor que toque retirada”. Fue lo que se llamó el período de La Independencia Efímera, porque duró muy poco tiempo. Matilde me miró como si estuviera extasiada, sin moverse ni un ápice de la silla donde la curiosidad la había sembrado como a otra Cherazade hipnotizada por el Califa de Las mil y una Noche. La curiosidad de escuchar la historia de su patria, que no sonaba para nada como a la que a ella le habían contado, parecía electrizarla.

– “Pena de la vida al tambor que toque retirada. Pena de la vida al oficial que lo mandare a tocar aunque fuera yo mismo”- repetí palabra por palabra la arenga de Juan Sánchez Ramírez mientras Matilde me miraba ensimismada.

– Me gustan las historias largas- me dijo sorprendida- sígamela contando.

– Lo largo vino después.

– ¿Por qué no nos explican el nombre de nuestras calles?-me interrumpió la muchada- casi todas tienen nombres rimbombantes en otras lenguas endiabladas como esa calle que queda ahí delante, Olef Palmer. ¿Quién fue ese personaje?

Olef Palmer fue un gran hombre, Primer Ministro de Suecia, asesinado por la espalda. Pero primeramente déjame contarte quien fue José Núñez de Cáceres.

– Cuando los haitianos cruzaron el río Masacre a pié y nos dominaron por mas de 22 años con sus generales, Toussaint Louverture, Jean Jacques Dessalines y Charles Boyer, por poco Neiba se queda del otro lado y tu fueras hoy haitiana.

– ¡Ofrécome a la Virgen y a to lo santo!- gritó horrorizada Matilde.

– Pero los trinitarios liderados por Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, nos liberaron del yugo haitiano a partir del 27 de febrero del 1944.

– ¿Entonces…¿Cul de Sac fue un general haitiano?-me preguntó de sopetón la muchacha.

– No, Cul de Sac es un término francés que no tiene nada que ver con ningún general aunque a algunos de ellos se les podría llamar así también como a algunos de nuestros líderes políticos que siempre terminan enredándonos. Cul de Sac quiere decir en español “callejón sin salida” como en el que nos ha metido el Fondo Monetario.

– Claro que lo entiendo – me dijo la muchacha sonriendo como si estuviera en el matiné de las tres de la tarde.

– ¿Entonces eso es lo que significa Cul de Sac? ¿Un callejón sin salida? Un político que promete no reelegirse para después hacer todo lo contrario?

– Exactamente – le contesté devolviéndole la sonrisa…

– En otras palabras -concluyó Matilde en su lógica neibana- que los políticos dominicanos lo que han hecho siempre es meternos en el mismo callejón sin salida como si todos viviéramos cerca de la Núñez de Cáceres?

– Eres una joven muy brillante. A ver, cuélame otro cafecito.

Historia real…