Cultivo de habichuelas es afectado otra vez por sequía

24_01_2016 HOY_DOMINGO_240116_ El País11 A

San Juan.-Por segundo año consecutivo, unas 56 mil tareas cultivadas de habichuelas (el 50%) en esta provincia se perdieron por los ataques de la mosca blanca y por la reducción de la productividad, debido a las altas temperaturas provocadas por la sequía que ha afectado la zona en los últimos tres años.

Un resumen evaluativo de especialistas en leguminosas concluyen que, de las 113,567 tareas de habichuelas que dice el Ministerio de Agricultura se sembraron en esta provincia, desde el 5 de noviembre hasta el 20 de diciembre del 2015, un 25% están perdidas por ataques de la mosca blanca y el otro 25% ha sufrido una drástica reducción en la productividad por área de superficie, lo que totaliza el 50%.

En prácticamente toda la zona sur del municipio de San Juan de la Maguana, que incluye las comunidades de La Charca, Chalona, Macotillo, Buena Vista, Las Yayas, Los Tamarindos, Fundos de Barranca, Manoguayabo, La Culata, Santomé y Camambú, las pérdidas totales están entre un 80% y 90%.

Como el insecto de la mosca blanca -que transmite el virus conocido como mosaico dorado- es muy pequeño, al llover fuerte las gotas los matan, pero, producto de la prolongada sequía, esta se han reproducido en forma alarmante y por doquier se ven por enjambres.

Consultado sobre los principales problemas que han diezmando las plantaciones de habichuelas en los últimos dos años, el experto en leguminosas, doctor Eladio Arnaud Santana -PhD-, cita entre otras causas que el material de siembra importado ya que es susceptible a los ataques de la mosca blanca. Además, por el clima desfavorable para el control del insecto, productores desactualizados, falta de dinero a tiempo para las aplicación de las tecnologías requeridas y la ausencia de trabajo investigativo para dar seguimiento a los problemas fitosanitarios.

Sin embargo, Arnaud Santana se opone a la prohibición de la siembra de habichuelas y de todos los cultivos hospederos de mosca blanca porque “el problema no es dejar de sembrar, sino controlar la producción en las zonas más afectadas”.