Cumpla cada quien su parte

El organismo rector y de riendas en manos que es la Junta Central Electoral lleva la marcha del proceso electoral en el marco de apertura que corresponde en su trato con los entes que se acogen a su imparcial gestión. Ha basado constructivamente en el consenso aspectos clave de su arbitraje sin menoscabo de las facultades que le asisten para cumplir objetivos y tomar las decisiones que procedan a la hora de lo definitivo. Su compromiso de metas en fechas espedíficas no debe hallar tropiezos ni sufrir retrasos por causas ajenas a su voluntad. Corresponde a las organizaciones partidarias cumplir con puntualidad los requerimientos contenidos en el plan maestro.

Como obra de participación múltiple con diversidad de protagonistas y cuotas de responsabilidades, las consultas populares requieren el concurso y buena voluntad de cada individualidad involucrada. Toca a los partidos ser eficientes en sus tareas de selección de candidatos con sujeción a las formalidades y normativas que fijan las leyes y las resoluciones que de ellas deriva el órgano concentrado en organizar los comicios y tutelarlos hasta el final. Con flexibilidad, la JCE ha aceptado extender plazos y ha conjugado propuestas de diferentes signos para que el proceso responda al esquema más aceptable posible a los contendientes.Toda nueva contradicción debe ser llevada al productivo cauce de las conciliaciones.

Huelgas que no deben ser

Tras las pruebas PISA que colocaron en bajísimo nivel los resultados del sistema educativo dominicano, aprovechar el tiempo en aulas parece más obligatorio que nunca. Cierto también que por su fin esencialmente social la impartición de docencia no debe paralizarse con ligereza a partir de reclamos sindicales. La ley no ampara las interrupciones de servicios públicos, y mucho menos del que está profundamente comprometido con el destino de la niñez y la juventud que es lo mismo que decir con el país.
A los maestros les asisten derechos laborales, pero sus luchas no deben causar perjuicios al alumno. El acceso a la educación no debe estar expuesto a cierres de ninguna índole y menos los que provendrían de quienes tienen que llevarles la enseñanza que necesitan y tan mal ha funcionado.