Cura depurativa con uvas

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ANNA JIMENEZ
Una posibilidad depurativa de probada eficacia es la cura con uvas. Lo aconsejable es hacerla primero tres días seguidos y luego sólo un día a la semana durante un periodo máximo de tres semanas. Consiste básicamente en ingerir únicamente la pulpa, la piel y las semillas de las uvas (de distintos tipos, si se prefiere).

La cantidad diaria oscilará entre un kilo y doscientos gramos y dos kilos repartidos en pequeñas tomas cada dos o tres horas. Para potenciar el efecto de la cura se aconseja beber mucha agua y caminar no menos de media hora diaria.

En cuanto a las propiedades de la uva se sabe que es desinfectante (neutraliza algunas sustancias cancerígenas a través de su acción antioxidante), energética (por sus azúcares simples de fácil asimilación), diurética (aumenta la producción de orina y la expulsión de toxinas) y laxante (por su alto contenido en fibra). Pero además es muy nutritiva porque es rica en vitaminas (A, B1, B3, B9 y C) y minerales (potasio, hierro, magnesio, flúor, fósforo, zinc y calcio).

No se preocupe si nota que su orina se vuelve más oscura. Ese es precisamente uno de los síntomas de que la cura va bien y de que estamos eliminando toxinas. Asimismo, pueden aparecer impurezas en la piel, dolores de cabeza, sensación de cansancio y mal aliento, todos ellos signos de que la cura está funcionando.

Este tratamiento está indicado especialmente para aquellas personas con problemas renales, de hígado, gota, artritis, estreñimiento o trastornos circulatorios, entre otras dolencias. Pero en ningún caso deben hacerlo personas con diabetes, tendencia a la colitis o, en general, aquellas en las que no esté indicada la realización de ayuno.