Cura relata haitianos protegen la  ayuda que  llevan  Jesuitas

Llegamos al seminario jesuita, en Haití, el domingo 17,  casi de noche, y no descargamos los camiones por miedo a la reacción de la gente, pues  no teníamos seguridad militar y solo contábamos con dos policías para la vigilancia, hasta que amaneciera, relata el sacerdote Mario Serrano, director del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM). 

Al otro día, dice, temprano en la mañana, nos reunimos para organizarnos, pero afuera un gran número de personas empezó a golpear la puerta pidiendo que se distribuyera la comida, por lo que detuvimos la reunión y pensamos en lo peor. 

La gente permanecía en el lugar, así que les repartimos agua y los despedimos  con la promesa de que ellos tendrían la ayuda traída de Santo Domingo, lo que aceptaron.

Cuenta  que “cuando me acerqué a las personas en la tarde, tuvimos una excelente asamblea de moradores donde ellos entendieron que necesitábamos tiempo para organizar la distribución, y  comprendimos que les urgía recibir nuestra ayuda”.

Sostiene que  compartió su miedo ante la situación y las personas, ellas mismas, implementaron la seguridad en la zona, organizándose para recibir la ayuda y además se comprometieron a ayudar a descargar las donaciones de los camiones.

“No saben la alegría que me causó todo esto, por la nueva compresión de la situación, ya que la gente integrada al propio proceso para su ayuda ha sido clave para mantener el orden y la convivencia en estos momentos”, expone Serrano.

Los rostros y voces de las personas que se agolparon a la puerta, entre ellos el de Soucet, una mujer muy valiente que exigía comida con enojo y valor, cuyo  temor  quedó disuelto en caras amigas, gente con las cuales compartió y trabaja  por una misma causa, que  brindan  seguridad y protección más fuerte que la que  pudieran proporcionar las fuerzas militares.

“Y, lo más hermoso: tenemos el acompañamiento de quiénes pretendíamos acompañar y ayudar…”. relata el sacerdote Serrano, desde la hermana nación de Haití.

Las claves

1. El termonio

Este testimonio demuestra que sí es posible canalizar de manera segura y ordenada la ayuda fraternalmente y que es posible hacer a un lado las diferencias culturales, políticas e ideológicas para extender la mano amiga a quienes  tanto la necesitan en este momento.

2. Sí se puede

Si la ayuda no llegaba a tiempo es porque hacía falta la organización que ahora es posible con la colaboración de los  afectados.