Curiosity

El lector se habrá enterado de la llegada de Curiosity al planeta rojo, Marte. El hecho es una fiesta de la inteligencia humana. Para comprender en algo la magnitud y precisión de las tecnologías envueltas en el exitoso viaje, esbozo el proceso.

El planeta azul, Tierra, y Marte, están en constante movimiento alrededor del Sol; cada uno tiene su órbita propia en la que se mueven a velocidades diferentes. La órbita del último es mucho más larga que la nuestra, y, su año dura más del doble. En cierto momento ambos planetas alcanzan su menor separación: 205 millones de kilómetros. En ese instante se lanzó el cohete que llevaba a Curiosity.

Puesto que es imposible hacer que la trayectoria de los cohetes sea una línea recta por las curvaturas que las masas de los planetas inducen en el tejido universal, el cohete transportador viajó una distancia de 563 millones de kilómetros, para alcanzar al rojo. Esto se explica porque al despegar de cabo Cañaveral debe circunvalar la Tierra, para en su momento tomar una trayectoria de parábola hiperbólica a Marte, el cual también circunda antes de amartizar.

Cuando el cohete salió de la Tierra, 26 de noviembre de 2011, a las 10:02 a.m., lleva definida una trayectoria pero resulta que en el transcurso, por un millón de razones, se desvía y hay que corregirla. Veamos un símil: si usted tuviera la fuerza suficiente para lanzar una pelota de béisbol desde su casa en Santo Domingo a su amigo en Santiago, seguramente buscaría los planos más precisos que aparezcan y  marcaría la ruta de la bola; luego, llamaría a Meteorología para que le digan las condiciones de tiempo durante el vuelo de la bola que asumiremos será de 24 horas. Meteorología le informa que en esas horas de vuelo, el tiempo estará estable, solo el viento variará, 10 kilómetros por hora en las primeras doce horas y 13 en las segundas, siempre del este.

El lanzador, entendido en estas cosas, introduce los efectos del viento y determina la nueva ruta. Con todo listo, lanza la pelota hacia Santiago y la va siguiendo en su computadora, pues puso en la bola suficiente electrónica para comunicarse con ella. A fin de no hacer la explicación muy complicada, supongamos que estando la bola en su trayectoria, solamente cambia la velocidad del viento en las últimas doce horas; Meteorología le ha comunicado que ahora el viento será del noreste a 15 Km/h. Recalcula la ruta y le ordena a la pelota que varíe la antigua y la bola responde.

Esta complejidad no es ni parecida a la que surge en el caso del cohete a Marte pues las distancias no pueden compararse; tampoco las velocidades, ni el número de otras variables. El problema no se limitaba en llegar a Marte o Santiago, después de numerosas correcciones de ruta, sino que es fundamental, hacer que la pelota le cayera en sus manos sin arrancárselas, es decir, que Curiosity no se convirtiera en añicos al estrellarse contra la superficie.

El proceso de descenso fue una filigrana: El conjunto entró a la atmósfera de Marte, más tenue que la nuestra, a 81 kilómetros de altura a una velocidad de 1,448 Kms/h, en ese momento se abrieron paracaídas y se dispararon cohetes retropropulsores, finalmente, a 20 metros, un cable de “nylon” se desenrolló de la cáscara que lo había cubierto y lo sobrevolaba, así bajó suavemente hasta el suelo. Una vez en el suelo, si la cáscara cae, aplastaría a Curiosity. Para evitarlo se dispararon sus cohetes y fue a caer a una distancia prudente para no causarle daño a Curiosity. Nótese que todo este proceso responde a órdenes enviadas desde millones de kilómetros de distancia; en el Jet Propulsion Laboratory del California Institute of Technology, mi antigua alma mater.

En fin, ¿qué es Curiosity? Amartiza como un panqueque el 6 de agosto del 2012, comienza a abrirse, 6 ruedas de 0.50 m de diámetro cada una, longitud total de 3 m, 2.7 m de ancho y 2.1 m de alto, pesa 899 kilos y está repleto de instrumentos para estudiar la química, geología, la posible biología, etc., de Marte. Hará su trabajo con la ayuda de rayo láser, brazo robótico equipado con perforadoras y palas, además múltiples cámaras, incluyendo una a la altura del ojo humano, de manera que las imágenes que envíe a la Tierra luzcan familiares, con el mismo marco de referencia a que estamos acostumbrados.

La fuente de energía es provista por un generador termoeléctrico de radioisótopos, es decir, nuclear. La radiación del material nuclear al decaer genera calor y a la vez electricidad. El calor se utiliza para evitar la congelación del módulo puesto que en Marte la temperatura rara vez es mayor de cero grados centígrados. La electricidad alimenta los computadores, los sistemas de comunicación, el movimiento de la unidad, el taladro, en fin, todos sus requerimientos.

Se ha publicado una foto de la superficie de Marte que podría ser la de un desierto terrícola. En lo relativo a las fotos debemos tener presente que los envíos son pequeños pedacitos: millones de pixels, estos, recibidos por una computadora compone la foto que se da a publicidad. Finalmente, un punto muy importante es la protección de Curiosity de las radiaciones que atraviesan el espacio sideral; por tanto, sus componentes se han previsto de las cubiertas y escudos necesarios.