Damnificados fuego San Carlos piden ayuda

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POR GERMAN MARTE
Las ocho familias del sector San Carlos que quedaron a la intemperie luego de que un incendio redujera a cenizas sus humildes viviendas la noche del sábado clamaron ayer porque algún organismo, gubernamental o no, acuda en su ayuda, ya que perdieron todas sus pertenencias.

“Le pedimos a todas las instituciones que colaboren con uno, a la primera dama, al INVI, a INAVI y al mismo Roberto y a Juancito Sport que manden algo, aunque sea un poco de zinc o madera”, expresó Ana Delia de Jesús, cuya casa fue destruida por el incendio.

El siniestro se produjo pasadas las 11:00 de la noche del sábado, cuando ya algunos vecinos estaban dormidos. Afortunadamente no hubo víctimas personales, pero en pocos minutos, ocho vivienda de la calle Benito González número 169 parte atrás quedaron consumidas por el fuego. Aunque la estación central del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo está a unos 500 metros del lugar de la tragedia, no hubo posibilidad de hacer mucho.

Apenas dio tiempo para sacar los niños y los tanques de gas. Todo lo demás se quemó. Entre quienes lo perdieron todo por el incendio figuran Mélida Cuevas, Apolinar Sánchez, Julia Mercedes, Arturo, Virgen y Danisa Cuevas.

Ellos forman parte de unos 20 adultos y 15 niños que vivían en el lugar en condiciones de hacinamiento.  Las condiciones en este callejón no eran las mejores, sus viejas casas de maderas y los pocos ajuares, la mayoría también viejos, no eran cosa de gran valor, pero eran todo lo que poseían, ahora no tienen nada.

Sólo les queda un amargo recuerdo y la impotencia al ver que no tienen donde vivir.

“No sabemos lo que vamos a hacer. Estamos en la calle”, expresó con desaliento Ana Delia, la primera persona en darse cuenta del fuego y la misma que logró salvar de las llamas a dos niñitos”.

De su lado, Apolinar Sánchez pidió a las autoridades que acudan en ayuda de los afectados ya que están desamparados.

“Nosotros esperamos que, por lo menos, las autoridades correspondientes del gobierno nos presten alguna ayuda, aunque sea un poco de madera”, expresó Sánchez con la tristeza y la impotencia a punto de desbordar sus ojos. Como él, otros vecinos que lo perdieron todo no se cansan de dar vueltas alrededor de los escombros, como queriendo con los ojos rescatar alguna cosa de valor.

 Es evidente que todavía no han podido reponerse del impacto que les causó ver sus casas, sus ajuares, incluso las mochilas y los cuadernos de los niños ir a la escuela, todo siendo consumido por las lenguas del fuego.