Danilo debe hacer lo que nunca ha hecho en La Altagracia

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La altagraciana ciudad de Higüey ha recurrido, por segunda vez en dos semanas, a un paro de actividades de 48 horas, un método de lucha poco tradicional en esa activa comunidad oriental, caracterizada por su dinamismo económico, vocación mariana y sus pujantes centros universitarios que benefician a la juventud de la provincia y a jóvenes romanenses, que estudian en la extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD.

Los higüeyanos están “jartos” de reclamar a los gobiernos balagueristas, perredeístas y peledeístas el arreglo de calles, la terminación del acueducto y el hospital de la provincia, la reparación del puente de Villa Cerro que comunica la parte norte de la ciudad, y últimamente una vía que sirva de enlace entre ese municipio y la Autovía El Coral.

Los presidentes Hipólito, Leonel, Danilo, con la complicidad de Amable Aristy Castro, senador, y la alcaldesa, Carina Aristy, hija de Amable, no han hecho nada, y Salvaléon de Higüey vive sumido en una indignante pobreza de servicios públicos.

Ciudadanos trabajadores, forjadores de riquezas y grandes pagadores de impuestos, los higüeyanos no tienen agua para los más elementales servicios domésticos (lavar la ropa, fregar los pisos, descargar los inodoros y bañarse, entre otros), porque hace más de 20 años se habla de construir un acueducto que nunca se termina ni da servicios.

Las aguas del subsuelo del municipio están altamente contaminadas por filtrantes sanitarios, que descargan las aguas de heces fecales en venas subterráneas que alimentan los pozos del provean de agua de consumo doméstico a los hogares y negocios de la ciudad.

Las calles de los nuevos barrios formados, principalmente por inmigrantes de otras localidades, atraídos por las manos de obras que genera el turismo, han crecido a una velocidad vertiginosa y horizontal con calles pésimamente trazadas, llenas de hoyos y baches, sin alcantarillas, aceras y contenes. ¡Claro, sin asfalto!

Igual, el alumbrado de estos sectores es deficiente en las instalaciones y en la calidad del servicio de energía durante gran parte del día y la noche. ¡Siempre la gente grita por los apagones y el bajo y deficiente voltaje!

Los higüeyanos también lucharon hasta lograr la afamada autovía El Coral, pero la ciudad de Higüey quedó excluida y mal comunicada con esta vía, que solo la une la estrecha y zigzagueante carretera de San Rafael del Yuma, una vía concebida con un carril de ida y otro de regreso, insuficientes al flujo vehicular de Salvaleón de Higüey con La Romana, San Pedro y Santo Domingo.

Esta segunda jornada de lucha terminó con una mujer de nacionalidad haitiana, identificada como Orguina Chery, de 30 años, muerta mientras era atendida en el hospital público Nuestra Señora de La Altagracia, afectada por las bombas lacrimógenas lanzadas por agentes policiales. Varios heridos de balas, propiedades destruidas y cientos de gomas quemadas en las calles, basuras derramadas y los organizadores quedaron con las manos vacías, porque el Gobierno no se enteró de éste y ni del anterior paro.

Todos los gobiernos se hacen los locos con los problemas municipales de Higüey, que los organizadores de huelgas y paros venden como provinciales, cuando son excluyentes de los demás municipios y distritos, que también padecen estos males. Es hora de que Danilo Medina se tome un cafecito, no un domingo de sorpresa, sino un día de trabajo en la provincia La Altagracia y oiga a los higüeyanos, a los yumeros, a los de La Otra Banda, Bayahíbe y Boca de Yuma, y comience hacer lo que nunca se ha hecho en esta provincia.