Danilo: no nos desees una paz que no nos das

Marien Aristy Capitan

Las imágenes duelen. Ver cómo los policías arremeten contra un grupo de gente que protestaba en calma, con la dignidad y el compromiso como únicas armas, es una afrenta contra la democracia, esa que nos garantiza el derecho a la protesta, a circular, a reunirnos y a expresarnos, así como también a que se respete nuestra integridad personal.

Lo que pasó el martes pasado es inaceptable en un lugar que se precia de ser un país que respeta los derechos humanos y la Constitución. Cada agresión fue un regreso a la represión y a los tiempos en los que la violencia se ejercía sobre todos, sin ninguna distinción de edad ni de género.

Lo más paradójico es que el atropello se cometió para “limpiar” la zona y que el presidente Danilo Medina pudiera llegar a encender el arbolito de Navidad del Palacio. Pero, ¿de qué Navidad hablamos cuando se irrespeta a los ciudadanos? Navidad es sinónimo de amor, respeto y tolerancia y eso es lo último que nos ofrece el jefe de Gobierno.

Hay que ser muy cínico para permitir que se atente contra la gente y luego desearle, sobre todo, “mucha paz y mucha salud al pueblo dominicano, que lo pasen en familia, tranquilos, y que el próximo año sea un año de mucha dicha y prosperidad para todos”.

El Presidente decía eso justo después de haber permitido que se atentara contra la paz y la salud de quienes protestaban frente a la Oisoe. Al cuestionarle sobre ello, además, respondió de forma burlona, demostrando que el tema ni siquiera le importa. Así, ¿cómo pretende que creamos en él? No se puede.