Danilo tiene derecho…

Como recurso o estrategia mediática de campaña, la oposición y específicamente el Partido Revolucionario Moderno, tiene la legítima y hasta la obligatoria alternativa de reclamar que el presidente, Danilo Medina, desista de apoyar a los candidatos del PLD.
En términos legales nada impide que lo haga, siempre y cuando no use los recursos del Estado para realizar esa práctica, pues en realidad Danilo no es candidato y es justo, necesario y conveniente para el PLD después de la salida del Dr. Leonel Fernández que el ahora único líder de esa organización intervenga en la campaña.
Tony Raful Tejada, con extraordinaria experiencia política, capacidad y destreza, se ha unido al delegado electoral del PRM, Orlando Jorge Mera, quien dicho sea de paso ha realizado un exitoso papel, para formular los reclamos como parte de una estrategia de cuestionamiento inteligente que en el peor de los casos logrará que la JCE establezca algún tipo de reglamento en ese sentido.
Mientras tanto, el locuaz y astuto vocero de los diputados del PLD, Gustavo Sánchez, asegura que la actitud del PRM obedece al temor que le tienen al liderazgo del presidente Medina, que en las circunstancias actuales enfrenta el reto de conducir a la victoria su erosionado ejército político.
Aunque por razones obvias no lo diga, Danilo Medina está consciente de que solo con su intervención directa en la campaña podrá reducir los efectos de la crisis provocada por los leonelistas, y enfrentar una coalición opositora que luce fuerte.
Las políticas sociales del Gobierno como el 9-1-1, Tanda Extendida, Visitas Sorpresa, el seguro de salud del SeNasa, la democratización del crédito agrícola, estancias infantiles, entrega de títulos de propiedad y otros logros, deberán incidir en los resultados electorales a favor del PLD, pero en su contra existen deficiencias como la inseguridad ciudadana, para citar solo un caso que lo afectarán. De todas maneras, Danilo Medina tiene una tarea difícil, que es lograr la victoria de un partido fragmentado, con un candidato presidencial, Gonzalo Castillo, fustigado desde diversos frentes. Si tiene éxito habrá que coronarlo.