¡De acuerdo con el señor Presidente!

FIDELIO DESPRADEL
“Hemos llegado al gobierno en medio de una gran crisis nacional: Crisis económica, crisis institucional, crisis política, crisis social y crisis moral (…) Una crisis sistémica profunda”. Así definió el señor Presidente la crisis dominicana, en su discurso en el Palacio Nacional ante los funcionarios de su gobierno y los altos representantes de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Dijo además, el Dr.; Fernández, que “La República Dominicana enfrenta otros problemas que no tienen que ver con una gestión de gobierno, sino que son fenómenos estructurales que no hemos meditado suficientemente”.

Estoy completamente de acuerdo con estas dos definiciones del señor Presidente. En el trabajo que sirve de guía a nuestro trabajo político actual, expresado en un libro cuyo titulo es: ¡Cambiemos el Rumbo del País: Reconstruyamos la Esperanza!, nosotros definimos la crisis como una “crisis integral”, describiéndola en la misma forma que el señor Presidente, y afirmamos reiteradamente, en dicho trabajo, que los dominicanos y dominicanas no habíamos meditado suficientemente las causas de esta crisis integral, tal como lo dijo, también, el señor Presidente en su discurso en el Palacio Nacional.

Yo no quiero jugar con las palabras del Dr. Fernández. Creo que el tema es demasiado serio para tratar de utilizarlo en forma ventajista, en una supuesta confrontación con el poder presidencial, para ganar “espacio político” y “galones políticos”. ¡Es demasiado serio el tema, para utilizar estas estratagemas!

Pero todos los sectores sociales y las personas serias (¡estoy diciendo serias!) que tienen cifradas sus esperanzas en el señor Presidente, que posiblemente se cuentan por centenares de miles, deben meditar sobre estas palabras y buscar sus propias respuestas y conclusiones, porque las respuestas y conclusiones a que arriben esas millares de personas serias, en relación a este problema de “la crisis integral” y “estructural”, tiene relación directa con la cuestión de si podremos, los verdaderos patriotas y personas avanzadas del país, conseguir cambiar la correlación de fuerzas, a favor de un ¡Cambio de Rumbo del País!. Ya que si no llegara a ser así, alcanzando este cambio de rumbo, la República Dominicana ira perdiendo, en el correr de cinco o diez anos, toda capacidad para seguirse denominando una Nación Soberana e Independiente. O sea, los poderosos enemigos de la República Dominicana: los sectores hegemónicos del Bloque de Poder y los Norteamericanos, han venido conduciendo a nuestra Nación hacia un despeñadero, y si “los buenos dominicanos” (como los denominaba Juan Pablo Duarte) no conseguimos acumular fuerzas para cambiar la actual correlación de fuerzas, no será posible salvar la Nación del destino que le han labrado, libremente, esos sectores dominantes.

Al señor Presidente, y a los millares, o centenares de millares, de dominicanos y dominicanas serias, que depositan en el su esperanza, quiero decirles lo siguiente:

Primero: El Modelo que nos han impuesto, es el principal responsable de la crisis actual y del incierto futuro de nuestra Nación. Este modelo, hegemonizado por los sectores financiero, intermediario y por los industriales extranjerizantes y oligopólicos, junto al capital extranjero, son los responsables de la calamidad actual.

Segundo: Estos sectores hegemónicos, en cuyos sectores no se genera el grueso de la Renta Nacional (estoy diciendo que “no se genera el grueso”), se apropian, por su dominio del Estado y por el Modelo, del grueso de esa Renta Nacional, aplastando a los productores nacionales, y condenando al grueso de las clases medias y a todos los sectores populares, a sufrir la falta de servicios de salud, de educación, de fuentes de trabajo, de vivienda decente y de una vida en dignidad. O sea, los sectores dominantes no generan en su sector el grueso de la Renta Nacional, pero con su dominio de los resortes del poder, se apropian del grueso de la Renta Nacional.

Tercero: Estos sectores hegemónicos, y el capital extranjero, no pudieran haber impuesto un Modelo tan criminal y absurdo, si no dominaran todos los resortes del Estado (gobierno central, congreso, justicia, escuela, universidad, comunicadores, medios de comunicación, principales ONGs, los “concertadores”, los defensores de esta “democracia” truncada, los mandantes en los poderes permanentes).

Cuarto: Las llamadas fuerzas progresistas no hemos podido, todavía, entender nuestra sociedad y actuar con métodos y formas de concebir y hacer la acción política, que nos permita acumular fuerzas para el cambio y contribuir a cambiar la correlación de fuerzas. Y en este sentido, le hemos venido haciendo el juego a los enemigos.

Muchos otros aspectos podemos dilucidar a partir de las declaraciones del señor Presidente. Mi problema no es aprovecharme de sus afirmaciones  para hacer demagogia barata. Mi interés es debatir las ideas, en todos los escenarios.