De alto riesgo

Claudio Acosta

Tranquiliza saber que los senadores peledeístas no están, todos a una, en disposición de ratificar en la  presidencia de la JCE al doctor Roberto Rosario, pues según el representante de la provincia de Monte Cristi, Hans Vieluf, la cancelación del visado por parte del departamento de Estado  de Estados Unidos no es un motivo  válido para endosarle su apoyo para continuar al frente del organismo electoral, “donde lleva ya catorce años, tiempo más que suficiente con el que ha demostrado su capacidad gerencial”. Ese elogio no le impidió señalar, sin embargo, que Rosario tiene que darle paso a nuevas generaciones, con ideas innovadoras, para que tengan también la oportunidad de servir a su país. Tranquiliza saber, insisto, que no todos los senadores del PLD se consideran parte de un dócil rebaño  que tanto se dejan llevar sin protestar a disfrutar de suculentos pastos como al matadero político, que no están dispuestos (uso el plural porque me resisto a creer  que Vieluf sea el único) a levantar la mano para refrendar una decisión de alto riesgo. Y cuando hablo de alto riesgo no me refiero a lo que implica para la gobernabilidad democrática imponer  en el organismo electoral a una persona que rechazan en bloque  los partidos de oposición, que tuvo un desempeño tan cuestionable en el pasado proceso electoral, sino a la posibilidad de que las razones que motivaron la cancelación de sus visas no sean, precisamente, las que quiere creer tanta gente desde la perspectiva maniqueísta de atribuirlas a la maldad intrínseca del imperio  arrogante e interventor y su embajador metiche y gay. Y como ni la Embajada ni el agraviado dicen nada, y el Gobierno, al que también hay que suponer agraviado, tampoco suelta una palabra del asunto aunque se lo reclamen (¿qué saben en el Palacio Nacional  que la mayoría ignoramos?), lo prudente y sensato es darle tiempo al tiempo y que el doctor Rosario, como sugiere el senador de Monte Cristi, le de un chance a otro.