De cómo el profesor Juan Bosch puso en ejecución sus ideas

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El gobierno de Juan Bosch del 1963 constituye el referente histórico obligado en términos de democracia, honestidad y absoluto respeto a los derechos humanos.

Nunca en la historia dominicana, ni antes ni después de su presidencia, se ha ejercido el poder de manera tan diáfana y transparente. Juan Bosch salió del poder tan pobre como llegó a este, en términos económicos.

Su visión del desarrollo económico le llevó a plantear la necesidad de una planificación regional, para aprovechar la dotación de los recursos propios de cada región  y  a sus posibilidades de expansión.

Veamos:

Entendía que en Barahona debía implantarse la industria petroquímica. Allá tienen las minas de sal y de yeso; cultivos de caña y pensó en la instalación de una refinería de petróleo,  por cuanto esa ciudad jamás ha sido afectada por un huracán.

Dió instrucciones para que el desarrollo industrial de la capital se implantase en Haina, en virtud de las bondades de su puerto, considerablemente superiores a las del Puerto Santo Domingo.

Tuvo la visión de impulsar el turismo en el Este, incluyendo la isla Saona.

Pensó en el desarrollo de zonas francas industriales en Puerto Plata y Samaná; de hecho inició la de Puerto Plata, con una nueva planta de energía eléctrica y la modernización de su puerto.

Las razones consistían en la cercanía de ambas ciudades a los Estados Unidos.

Dió las instrucciones de lugar para que en Mao, capital de la provincia Valverde, y Cotuí, común cabecera de la provincia de Sánchez Ramírez, se establecieran las bases del desarrollo agroindustrial, para el Noroeste y Nordeste del país.

Fue certero en planificar centros urbanos pequeños en áreas rurales, comenzando por la zonas cañeras. Tendrían casas, parques, mercados, cines, escuelas, acueductos, iglesias y oficinas de administración pública, para que disfrutando de las comodidades de la vida citadina  se evitase la emigración del campo a la ciudad.

Y comenzó esos trabajos en Sabana Grande de Boyá  y en Villa Altagracia.

Visualizó la necesidad de incrementar la generación de energía eléctrica aprovechando las aguas de los ríos, y así se iniciaron los trabajos de las presas e hidroeléctricas de Taveras y Valdesia.

La primera también daría lugar al sistema de riego de toda la Línea Noroeste y parte de la provincia de Santiago y la última, la de Valdesia,  alimentaría el acueducto de Santo Domingo.

En fin, no hay tiempo en esta presentación para exponer todo cuanto pensó Juan Bosch en términos del desarrollo económico planificado del país.

Hay que dejar constancia, sin embargo, de que tenía un concepto claro sobre las obras prioritarias y las que no.

Y en ese sentido, también nos legó el conocimiento de que las improvizaciones en la ejecución de las obras públicas perjudicaba, o podía perjudicar, grandemente al país.

En su gobierno no se dieron contratos grado a grado e, incluso, no se otorgaba más de una obra a ninguna empresa de ingeniería. Hasta en eso dió cátedras de democracia, en el campo económico. 

Les agradezco a todos su presencia; a mi querido amigo César Pina por sus palabras de presentación y sobre todo a la vida, que me permitió conocer, tratar  y trabajar con el más grande e ilustre de los dominicanos del siglo XX, el profesor Juan Bosch.

Buenas noches.