De fuera vendrán

Claudio Acosta

Sería, por supuesto, una trabajo titánico, pues son muchos los que andan por ahí, políticos y no políticos, exhibiendo riquezas que no pueden, ni por asomo, justificar. Sin embargo, la propuesta del Vicepresidente de la FINJUS, Servio Tulio Castaños Guzmán, de que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), la Cámara de Cuentas y la Contraloría General investiguen las  fortunas dominicanas que no se justifican debería ser tomada en serio, como una propuesta en la que valdría la pena ponerse a trabajar de inmediato,  y no como una reacción mas, entre tantas, a las críticas del embajador de Estados Unidos, James W. Brewster, a la corrupción que hace ola en este paraíso tropical. Y es que, definitivamente, es muy fácil estar de acuerdo con Castaños Guzmán cuando afirma que en este país “hay mas ricos que empresarios”, pero también cuando le pide a la DGII que sea mas activa en la fiscalización de esas riquezas para que pueda convertirse  en una herramienta eficaz de combate a la corrupción. Siempre se ha dicho que en este país, donde nos conocemos todos, basta tan solo una auditoría visual para darse cuenta de quien anda en malos pasos, pero también se ha dicho muchas veces que solo hace falta contrastar los impuestos que pagan esos jorocones con la riqueza que exhiben de manera tan impúdica para establecer el delito, lo que  nunca se ha hecho. ¿Por qué? La explicación es sencilla, y lo es tanto que todos conocemos la respuesta:  falta de voluntad política. Y ha sido tanta la voluntad política que ha faltado, gobierno tras gobierno, para enfrentar la corrupción,  que el embajador norteamericano puede  hoy darse el lujo de afirmar, sin faltar a la verdad, que se ha convertido en un cáncer que retrasa nuestro  crecimiento, afecta  el comercio, e impide la aplicación justa de la justicia. Molesta, cómo no, el tono imperial conque nos lo ha estrujado en la cara,  pero hay que reconocer, aunque  duela, que tiene más razón que el carajo.