De fuera vendrán (III)

Qué bueno que los venezolanos que se han visto forzados a salir de su país debido al progresivo deterioro de   su economía y la situación político-social  han encontrado buena acogida en estas cálidas tierras, con lo que honramos nuestra bien ganada fama de hospitalarios, que habría que hacer extensiva también a nuestra economía, pues por lo que se ve y confirman las  estadísticas los empresarios que han decidido invertir aquí se  sienten muy cómodos,  tranquilos  y confiados en el futuro de sus inversiones. Pero no solo  empresarios, inversionistas y ciudadanos de distinta condición social, incluidos muchos profesionales que han encontrado  el sustento en oficios muy  distintos y distantes de su formación  académica  como la venta de comidas típicas,  fritangas y café en nuestras calles,  pues también delincuentes y criminales de toda laya, desde narcotraficantes hasta especialistas   en clonación de tarjetas y  fraudes electrónicos, han aterrizado aquí buscando “nuevos horizontes”.  Y tanto se han empeñado en esa búsqueda, y tan bien se han adaptado a una sociedad   tan  deficiente  en la prevención y  represión del delito como la dominicana, que ya son  un problema  para nuestra precaria  seguridad pública como lo demuestra la    queja  de la Policía por la facilidad con que entran al país (no necesitan visa)  y de inmediato se organizan y se integran a la vida delictiva. Si estos comentarios no lo convencen de que estamos frente a una situación  que merece toda la  atención de nuestras autoridades, tal vez lo hagan las estadísticas ofrecidas por la institución del orden para  justificar su queja: en tan solo dos semanas  ha  desmantelado cinco bandas integradas por venezolanos, acusados  de  una amplia variedad de delitos por los cuales  53 hijos de la patria de Simón Bolívar han sido enviados a  nuestras atestadas cárceles, donde de seguro completarán su aplatanamiento criminal. ¡Una auténtica invasión  para la que no estamos preparados!