De meridiano y de pasado meridiano

/Meridiano/ es voz que nos llega del latín ‘meridianus’; proviene de meridies, /mediodía/. Es adjetivo que ingresa en el siglo XVI. Martín Alonso, “Enciclopedia del idioma”, recoge su significado: ‘concerniente o relativo a la hora del mediodía’. Incluye otros usos, como cuadrante meridiano, en Astrología (siglo XVII) ‘el segundo del tema celeste’. En Astronomía, línea meridiana: intersección del plano meridiano con otro horizontal, que señala la orientación de norte a sur’ (siglo XVII). Geometría. Línea meridiana. “Intersección del plano meridiano con la superficie de un cuadrante solar” (siglo XVIII)…
El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) define meridiano: perteneciente o relativo a la hora del mediodía; y nos da el ejemplo de /luz meridiana/ como ‘clarísimo’, ‘luminosísimo’. En atención de los deberes y compromisos que nos envuelven cada día, estamos pendientes de los minutos y las tareas a enfrentar. Nos movilizan la altura del sol y su esplendor en la ruta hacia la mitad del transcurso cotidiano. Consultamos el reloj y apretamos el paso, en el empeño por las faenas más importantes que nos quedan por realizar.
El mediodía es punto para decidir lo que podremos llevar a cabo por el resto de la fecha: En ese orden, el medio/día puede ser término para decidir lo que debemos aplazar para otro tiempo.
Muchas veces he pensado en el lenguaje y la escritura (abreviaturas) que empleamos para la división de las veinticuatro horas que abarca cada fecha.
Usamos /meridiano/ como divisoria exacta de la mitad del recorrido del sol para el cumplimiento de las veinticuatro horas de cada jornada.
Hablamos de /antemeridiano/, que adoptamos de la frase latina “antemeridiem”, para destacar que nos estamos refiriendo a un lapso que no ha llegado a la mitad de su recorrido ordinario. Ejemplo:
Son la diez de la mañana (10:A.M.)
Unas horas más adelante se hablaría – supongamos – de la (4:20 P.M.) para significar la tanda del proceso cotidiano. También hay momentos para decir: once de la noche (11: OO P.M.) O dos y quince de la madrugada (2:15) ¿Pondríamos ahí: A.M. o P.M.? Precisión: el meridiano de tal fecha quedó atrás. Por lo tanto, después de eso del horario, lo que cabe es A.M.
En el sistema oral no recurrimos al uso frecuente de las abreviaturas A.M., P.M. Esto se aplica más en los mensajes escritos: un supermercado o un banco colocarían un aviso de prensa que informa a sus clientes y relacionados el horario que trabajarán para tal fecha: cuando se presenta un día de fiesta y nos hemos acostumbrado a “hacer puente” o durante la Semana Santa o en navidades, etc.
Es la forma corriente que empleamos para la división de las dos etapas de las dos etapas de mayor característica en este orden, es decir, los dos términos de doce (12) horas para completar dos lapsos de doce (12) horas para completar el recorrido de cada fecha.
He pensado, más de una vez, doce meridiano, = a 12:M. ¿sería práctico y suficiente para destacar esa primera mitad de cada jornada diaria?
Al marcar el reloj las doce (12), que corresponde al mediodía exactamente, ¿podríamos decir: 12.OO A.M.? Ese “meridiem”. Es con exactitud el /meridiano/. Ni un segundo antes ni el otro segundo después.
No obstante más me hace pensar la nominación de las doce de la noche: (12: OO N) = noche.
Con todo, en una publicación del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) acerca de los “precios oficiales del Gas Natural Vehicular (GNV) que regirán a partir de las: OO: OO horas del día sábado 5 de marzo del 2016”.
Nos parece un acierto. Hay que partir de cero. (Ver Diario Libre, sábado 5 de marzo del 2016, p. 19).
Son cosas sencillas, apenas advertidas. Pienso, sin embargo, que deben conocerse, para el mayor empleo y el mejor entendimiento entre las personas y los tejemanejes del lenguaje.