DE SEÑAL A SEÑAL
La Semana Santa y sus tradiciones

Llega el receso de Semana Santa, y muchas personas y familias se aprestan a recibirla de diferente forma. Esto se planifica de acuerdo al gusto de cada quien o a su economía. Surgen las preguntas tradicionales. ¿Adónde ir o qué hacer? Entonces surgen las opciones de playas, montañas, algunos viajan al extranjero o toman el asueto de descanso y reflexión; así como muchos deciden prácticas de su deporte preferido o   los parques, sobre todo los que tienen máquinas de gimnasia, duchas para cuando terminan de ejercitarse, etc., acuden a esta opción al aire libre y a cielo abierto. Nos referimos específicamente a los parques reacondicionados por los ayuntamientos, como por ejemplo, Güibia, Mirador Sur, Norte y Parque del Este, siendo el último que ha sido rescatado en el Distrito Nacional, el antiguo parque zoológico, donde en los últimos años se celebraba la Feria del Libro, y en cuyas instalaciones está ubicado el Conservatorio Nacional y una gran sala de teatro y actividades culturales, que puede que tenga programación especial en estas fechas.

Otros, fieles a las tradiciones religiosas judeo-cristianas, sobre todo los católicos, guardan estos días como Dios manda, y asisten a las procesiones en la Ciudad Colonial, en el caso de la capital de Santo Domingo, entre la más frecuentada está el Santo Entierro.  El calendario de la Semana Mayor incluye muchas actividades y celebraciones, siendo la procesión del Jueves Santo muy hermosa, pues se visten las iglesias de las escenografías de los monumentos que desde el atardecer hasta la madrugada reciben la visita de feligreses. Esta decisión ofrece la ventaja de desplazarse a pie distancia, ya que hay mucha seguridad policial en las calles de la Ciudad Colonial.

Considero que  esta experiencia entra incluso en las posibilidades o categoría de turismo religioso, es una interesante y representativa tradición de esta ciudad del Nuevo Mundo, y que no tiene que ser la persona necesariamente religiosa para disfrutar el aporte espiritual y cultural de estas opciones. Son miles de personas las que hacen turismo religioso en Madrid, en Sevilla y en muchas otras ciudades españolas, por las razones que explico.

Este periodo de la Semana Santa nos lleva a bucear en el baúl de los recuerdos, porque todos y todas en nuestra infancia participamos de estas celebraciones y se mantienen muy frescas en la memoria, ya que siempre eran los abuelos quienes nos llevaban a estas demostraciones de fe y religiosidad. Este periodo se inicia el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Pascua, o también la Pascua Florida, Domingo de Resurrección, que viene a ser la fiesta central del cristianismo, en la que se conmemora, de acuerdo a los evangelios canónicos, la resurrección de Jesús, al tercer día de ser crucificado. Este día se decora con los huevos de Pascua, en el mundo occidental, los niños rebuscan en los jardines lo que ellos asocian con conejitos y los huevos de chocolate.

Refiriéndome a otras opciones muy terrenales, un mes antes de estas celebraciones, empiezan a barajarse las posibilidades de que si es para el Valle del Tetero, que si al resort tal o más cual, que a la finca o casa veraniega de amigos y familias, los usuales cuestionamientos “mevoydondemiprimo”, cuidado si está “full”; en fin, vamos decantando hasta si tenemos suerte y logramos una reserva hotelera, donde se ajuste a nuestro bolsillo la condición calidad-precio.

A otros y otras nos da por lo cultural y tranquilo, disfrutamos la masiva fuga de personas hacia otros lugares del país, y descubrimos un Santo Domingo de los 60-70, que complace la nostalgia, porque las calles y avenidas se transitan sin tapones, sin polución de gases vehiculares. Montamos bicicleta, sin mayores riesgos, además,  aprovechamos para disfrutar lecturas que tenemos de cabecera, sobre todo, aquellos del “boom latinoamericano” Rulfo, Cortázar, García Márquez, Sábato, Vargas Llosa, muchas mujeres optan por Isabel Allende, Elena Poniatowska, Marcela Serrano, o recurren a la saga de la trilogía Milenium de StiegLarsson; también,  los cuentos de Bosch y Virgilio Díaz Grullón;  las novelas de Leonardo Padura, de Ricardo Ruiz Zafon o de Marcio Veloz Maggiolo; por qué no, también a los y las  que gustan de la cocina, ensayar las recetas del libro recién  publicado por Socorro Castellanos, galardonado en Francia; en fin, otra sugerencia son las publicaciones recientes de autores dominicanos, como el género del azar como categoría histórica abordado  por Tony Raful, basándose en los presagios de “El cisne negro”, teoría muy en boga  de Nassim Nicholas Taleb, ensayista e investigador de la Universidad de New York.   Y, finalmente, leer a autoras como Emilia Pereyra, Martha Rivera, Ángela Hernández, concluyendo con la poesía del recién galardonado Premio Nacional de Literatura, José Mármol.

 Las últimas películas ganadoras del Oscar y de los Goya, tenerlas cerca del DVD, y arrancar, entre otras, con: Lincoln, Los Miserables, Amour, la Historia de Pi, etc. Reírnos y llorar con algo de Almodóvar.Y de música, bueno, depende de los gustos, muchos se van desde Alejandro Sanz hasta Sabina, Martirio, El Cigala y las Flores: Rosario y Lolita, así como los cantaautores de textos: Serrat, Aute, Víctor Manuel y Ana Belén, la nueva trova cubana, y los boleros de los 60, en versión clásica o regrabados, hasta la música sacra de la estación de los días que se deben guardar. ¡Ah!, y para los vanguardistas, adquieran el retro jazz del reputado músico PengbianSang, una producción discográfica de excepción titulada “Jazzeando el cancionero dominicano”. Excelente producción, con un equipo muy profesional, junto a la voz de Laura Rivera, cuyas interpretaciones son muy buenas, como el merengue de Sergio Vargas “La Ventanita”, y la dramática bachata “Pena”. Llenaron la Plaza España, hace justamente una semana,  así como el Palacio de Bellas Artes y en Santiago, todo alrededor del Monumento y del Gran Teatro Cibao, donde montaron tarima.

En fin, un reencuentro sosegado con uno mismo y con sus familiares, amigos y allegados, qué mejor momento para irnos a tomar un café, o tomar unas cervezas con tapas, en un “téte a téte” con quienes nos acompañen.No podemos concluir sin invitarles a disfrutar la gastronomía de la Semana Santa, desde buen pescado al vapor o al horno, salsitas aparte, recomiendo la de coco, un día al año nada hace daño, por aquello del colesterol de la salsa, y para cerrar con broche de oro, el postre de la temporada, las habichuelas con dulce. Decídase por su alternativa y ¡disfrútela! Creo lo merecemos.