De solares mayúsculos

Federico  Henríquez Gratereaux

Se dice que hay dos clases de solares de los cuales debemos ocuparnos especialmente: el solar donde viviremos, esto es, el que ocupará nuestra casa; y otro -más pequeño- que será asiento de la tumba. Esta última clase de solares puede tener seis pies o un poco más. En el año 1066 el rey Haroldo de Inglaterra, antes de enfrentarse a su hermano -aliado a los vikingos-, declaró que al monarca extranjero le daría “seis pies de tierra inglesa”. Los ciudadanos de los modernos estados-nación habitan en solares mayúsculos, que son los países de la actualidad. De los antiguos estados-ciudad nos viene el concepto-político y jurídico-de ciudadanía.

Algún periodista atrevido opinará cualquier día que, en vez de ciudadanía, deberíamos llamarle “terrenía” a la pertenencia a este o aquel país. Todos los animales son “territoriales”; reclaman un espacio para vivir y reproducirse en él. El hombre, a pesar de no tener un “hábitat”, pues puede vivir en todos los climas, es también “una especie terrícola”. En este momento estamos viendo, en muchos lugares, millones de hombres que no tienen dónde vivir, ni saben dónde morirán. No tienen el solar de la casa ni tampoco el de la tumba. Este es el caso de millares de sirios, yemenitas, kurdos, magrebíes, subsaharianos, haitianos.

Para dominicanos contemplar el Valle de La Vega Real desde el Santo Cerro resulta un espectáculo hermosísimo. Emoción territorial podría ser un nombre apropiado para esos “sentimientos telúricos”. Y lo mismo ocurre con las montañas de la cordillera central, con el rumor que produce la caída del Salto de Aguas Blancas, con las playas de la Bahía de Samaná, con las llanuras sembradas de arroz en el Cibao. Estos lugares y otros muchos que no menciono, constituyen solares mayúsculos en medio de cien ciudades.

Los problemas migratorios en Europa: en el paso del túnel entre Calais y Dover, en las costas de Gibraltar, en el Mar Mediterráneo, han provocado que sus gobernantes sean más duros con los emigrantes indocumentados, e incluso con los legales sin trabajo. Un aspirante a la candidatura presidencial en EUA opina que el “jus soli”, sin restricciones ni condicionamientos, debe ser eliminado de la Constitución norteamericana. ¿Ya no alcanzan los solares para todos?