¿Debemos comprar los Súper Tucanes?

Actualmente cursa en el Senado de la República una solicitud del Poder Ejecutivo para la compra de aviones Súper Tucanes por un valor de 92 millones de dólares. Dichos aparatos serían destinados para la vigilancia de nuestros cielos, como unidades con verdadero poder de disuasión para aquellos que utilizan nuestro espacio aéreo como puente para el envío de sustancias prohibidas destinadas principalmente al mercado de los Estados Unidos de América, en donde todavía no han podido detener uno de estos grandes capos que reciben y procesan todo tipo de drogas.

La Fuerza Aérea Dominicana (FAD) ha insistido que sin aeronaves de mayor velocidad que las que poseen en estos momentos, es muy difícil detener o forzar el aterrizaje de cualquier avión o avioneta que se desplace a velocidades subsónicas.  Además, alegan que el radar que había provisto los Estados Unidos de América en Pedernales fue desmantelado y llevado a su país de origen. 

Entonces, debemos colegir que a los norteamericanos no les interesa el control del espacio aéreo dominicano, lo cual indirectamente les beneficia a ellos, ya que todo alijo que se confisque en nuestro territorio es droga que no penetra en los países del Norte.

Creemos, que si los Estados Unidos de América quieren ayudar al gobierno dominicano a combatir el flagelo de la droga en su territorio, debería suministrar cuatro o cinco aeronaves de las que descartan en su inmensa fuerza aérea como donación para que al menos, los maleantes sepan que estamos equipados para atrapar a los delincuentes internacionales que con bastante impunidad dejan caer sus fardos de droga, tanto en el mar territorial como en tierra adentro.

La pregunta obligada es: ¿Está el Estado Dominicano en condiciones de desprenderse de 92 millones de dólares para comprar los súper-tucanes?  A nuestro humilde parecer NO. 

Hay prioridades más acuciantes que el contrabando y las drogas.  Tenemos un país apagado con pérdidas millonarias en empresas y en producción de bienes que generan las divisas necesarias  para comprar bienes más necesarios, como el petróleo para poner a funcionar las plantas de energía eléctrica.  Además, se debe invertir también en la adquisición de nuevas plantas que aumenten los kilovatios horas necesarios para evitar los apagones. 

El Gobierno se ha hecho el sueco con este grave problema y hoy tenemos el país encendido, pero no con luz eléctrica sino con neumáticos en medio de las calles y carreteras.

 Se ha dicho siempre que el que juega con candela se quema y esto le puede suceder a nuestro itinerante Presidente, que prefiere pronunciar un discurso en Biarritz sobre algo tan manido como el nuevo orden económico internacional, con la variante que nuestro Mandatario le denomina GLOBAL.

 Ojalá que cuando retorne, cuide su cartón para que no se le pasen las fichas.