Debemos detener este despilfarro

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La cantidad de dinero que se está despilfarrando en esta campaña electoral para elegir los senadores, diputados, síndicos y regidores es simplemente aberrante en un país tan pobre y con tantas necesidades como el nuestro.  Según comentarios de los mismos candidatos los cuales han sido incentivados por un período extraordinario de seis años en sus respectivos curules, empezando por el cargo más modesto, el de regidor, se estima, dependiendo de la importancia del municipio, el promedio de un millón de pesos para gastos de campaña.  El candidato a síndico, en un municipio pequeño, gasta hasta tres millones de pesos. Por supuesto, los  de Santo Domingo y sus provincias, llegan a más de veinte millones.  Sumas también elevadas para los municipios de provincias de gran población, como Santiago, La Vega, La Romana, Duarte, Puerto Plata, San Juan, San Pedro de Macorís y La Altagracia.

En ese mismo orden, en las candidaturas a diputados y senadores también se dilapidan enormes recursos económicos que bien pudieran dedicarse a Educación y Salud. ¿Cómo es posible permitir que los candidatos a estos cargos colectivamente gasten más de cuatrocientos millones de pesos? Creemos que si la Junta Central Electoral no acelera la adopción de la Ley de Partidos Políticos que tiene años engavetada en el Congreso, debería, después de un estudio sobre la materia, limitar el monto asignado a los partidos políticos y a sus candidatos.

Nuestro país se ha convertido en un “mercado electoral”.  Anteriormente la política la practicaban personas con cierta preparación intelectual y sobre todo, en el campo de las letras.  Hoy, analfabetos funcionales con un poco de carisma en el populacho, se postulan con el sólo ideal de “hacerse” y de obtener un estatus social que les permita seguir escalando en una sociedad, que deberíamos cambiar la o por la u y denominarla “suciedad”. 

Hemos observado afiches de personas que más bien se identificarían con el modelo que describió Lombroso como un criminal nato.  Otros que,  como decía Corpito “hasta hablando cometen faltas de ortografía”.  En fin, una jauría de fieras digna de un zoológico en lugar de aspirantes a un cargo público.  Por eso, los partidos políticos se deben abocar a ser más estrictos al momento de elegir sus candidatos para que luego no tengan que pasar la vergüenza de como vulgarmente se dice “tener un boca de burro” por representante.

Nuestro país, debido a la deficiencia en su educación básica, sufre de crear falsos ídolos inducidos por campañas en donde se hace énfasis en el “nacionalismo, patriotismo o regionalismo”. Prueba de ello, el denominado “Latin American Idol”, en donde para apoyar a una jovencita desconocida hasta ese concurso, en llamadas telefónicas sólo desde la República Dominicana, se gastaron alrededor de trescientos sesenta millones de pesos.  Razón tenía el doctor Ariel Suero cuando solicitaba un aumento salarial para su gremio. Razón también tienen, los que reclaman para la Secretaría de Educación el 4%, que aún si se cumpliera, es de los más bajos de América.  Ahora sí el poeta Pedro Mir tuvo una clara visión cuando escribió su poema “Hay un país en el mundo…”.