Decir la verdad, eso sí que nunca se ha hecho

Himnos y confesiones. Enseñanzas que calan el alma y forjan nuestro destino. De repente vienen imágenes del ayer y todo se detiene. La pregunta surge a destajo: ¿en qué momento se les ha olvidado?

“No digamos jamás la mentira;/no engañemos nuestros papás;/ que no hay cosa más bella que un niño;/ cuando sabe decir la verdad. Respetemos a nuestros mayores;/ ocultarle una falta es error;/ la verdad es la cosa más bella;/ donde está la verdad, está Dios”.

Evocando las letras del “Himno de la verdad”, ese que escribiera  Ramón Emilio Jiménez y que antes se enseñaba en todas  las escuelas y colegios del país, quiero pedirle al presidente Danilo Medina que honre aquellas letras que alguna vez debió cantar y que  nos diga  toda la verdad en torno a lo que  encontró en el Estado.

Aunque sé que le pido algo  bastante engorroso, porque el ex presidente es un importante cuadro de su partido,  esa es una de las primeras cosas que debe hacer el Presidente: mostrarnos los números, desnudos, de los contratos, las deudas, los compromisos, las nóminas… decirnos en qué se gastó nuestro dinero, cuál es la realidad de nuestras finanzas y, sobre todo, cuántos desatinos se hicieron en nombre de ese Nueva York chiquito que Leonel Fernández veía desde su helicóptero presidencial.

 Omitir detalles sólo le hará daño al Gobierno. Ayudará a Leonel, que será el siempre bueno, pero fastidiará al Presidente que, estamos seguros, debe estar pensando cómo salir de este entuerto: resolver mil problemas sin tener un peso. Es hora de que cada cual sea responsable de lo que hizo. Que nos digan la verdad.