Defensores de Puerto Rico como Estado ven ocasión en crisis

Puerto Rico tiene que convertirse en estado, afirmó la asistente Norma Candelario, de 63 años.
Puerto Rico tiene que convertirse en estado, afirmó la asistente Norma Candelario, de 63 años.

MANATI, Puerto Rico.  Los simpatizantes llegaron en autos con la bandera estadounidense y vestían de rojo, blanco y azul para celebrar el aniversario del partido político puertorriqueño partidario de convertir la región en estado de Estados Unidos, con ensordecedora música salsa y discursos.

Como muchos de los que se preocupan por el futuro del territorio, los que marchaban el jueves por la noche en la ciudad costera de Manatí creen que convertir la isla en un estado puede ayudarla a salir de casi una década de estancamiento económico.

Puerto Rico tiene que convertirse en estado, afirmó la asistente Norma Candelario, de 63 años.

Con un 12% de desempleo y 72.000 millones de dólares de deuda pública, los que piden convertir a la isla caribeña en el 51ro estado afirman que los problemas económicos dan más fuerza a sus argumentos. Como estado, los ayuntamientos y agencias públicas de Puerto Rico ya no tendrían prohibido reestructurar su deuda a través de la bancarrota.

También recibirían más dinero a través de algunas formas de financiación federal de lo que reciben otros estados.

Carlos Pesquera, ex secretario de Transportes de Puerto Rico, quien acudió a la celebración, afirmó que la crisis ha dado visibilidad global al movimiento. Aunque habría preferido que el revés económico no ocurriera, señaló, están decididos a aprovecharla como una oportunidad y presentan la condición de estado como una solución.

Los puertorriqueños llevan décadas divididos en su opinión sobre su relación con Washington. Desde 1967, la mayoría de los votantes en tres referéndums han preferido permanecer como territorio semiautónomo, lo que según sus defensores preserva la identidad cultural de la isla y ofrece más control local.

La conversión en estado logró un ajustado segundo lugar en las tres votaciones, con la independencia en un lejano tercer puesto.

Pero el apoyo por la opción de unirse a la unión creció en cada referendo y parece seguir en aumento. En la última votación, en noviembre de 2012, por primera vez más de la mitad de los votantes se mostró a favor de cambiar la situación legal, y la opción preferida fue la de convertirse en estado.

Los partidarios del status quo dijeron que la votación no era un fiel reflejo de la situación y rechazaron el resultado.

Un sondeo reciente de la investigadora Gaither International determinó que el 40% de los puertorriqueños se inclinan por convertirse en estado, con un 27% en contra un 33% que no expresó su opinión al respecto.

Entre los que opinaron, el 60% prefería ser un estado, frente al 56% de una encuesta similar realizada hace cinco años.

Nel Balseiro, de 43 años, es propietario de una funeraria y ex alcalde, que hasta hace dos años respaldaba la situación actual. Sin embargo, señala que la crisis económica ha hecho que Puerto Rico deba convertirse en un estado para tener una posibilidad real de progreso.

El aumento del apoyo a la opción de convertirse en estado refleja la mala época que se vive en la isla, señaló Gilberto Castro de Armas, director de cuenta en Gaither International.

Se estima que entre 2010 y 2013 unas 144.000 personas salieron del territorio, en el mayor éxodo que registra la región décadas. En torno a un tercio de todos los nacidos en Puerto Rico viven ahora en suelo continental estadounidense.

Han cerrado tantas empresas y escuelas, y se ha marchado tanta gente que algunos barrios parecen pueblos fantasma.

En los momentos de estrés económico y social se producen cambios políticos, señaló Castro de Armas, quien cree que la gente abandona el barco porque cree que se está hundiendo.

Judith Colón, de 44 años y que gestiona las cuentas de medios sociales para el partido pro estado de Puerto Rico, afirmó que unirse a Estados Unidos proporcionaría a la isla los codiciados beneficios sociales que obtienen los boricuas cuando se mudan al continente.

Además, los partidarios de esta opción dicen que formar parte de la unión terminaría con su percepción de ser ciudadanos de segunda. Aunque los residentes en Puerto Rico son ciudadanos estadounidenses, no pueden votar en las elecciones presidenciales y sólo tienen un representante en el Congreso que tiene un poder de voto limitado.

Pero el gobernador de la isla, Alejandro García Padilla, y cuyo partido defiende la situación actual, ha afirmado que convertirse en estado convertiría a Puerto Rico en un gueto.

Otros, como Jorge Colberg, secretario del Partido Popular Democrático al que pertenece García, afirman que los problemas económicos de la isla derivan de su mala administración pública, no de su situación territorial.

Gastar más de lo que uno tiene, afirmó Colberg, no tiene nada que ver con el estatus político.

Para convertirse en estado, Puerto Rico necesitaría la aprobación del Congreso, donde afrontaría una dura pelea porque se considera que el territorio es de tendencia demócrata y tendría dos senadores y cinco representantes si fuera un estado normal.

Pero el Congreso podría tener problemas para bloquear el proceso si una sólida mayoría de puertorriqueños se mostrara a favor de unirse a la unión.