Déficit del Banco Central y otros temas

MIGUEL RAMÓN BONA RIVERA
El gobierno del Presidente Leonel Fernández apuesta al fortalecimiento de la moneda nacional como eje fundamental de su política económica. Ya lo señaló en su momento el Dr. Leonel Fernández: Elevar el poder adquisitivo del peso es la mejor forma de incrementar el salario.

Por el contrario, decretar simplemente un aumento general de salarios dentro de una situación de devaluación creciente, no es más que agregar vueltas a la espiral de la inflación.

El retorno de la confianza ha contribuido a una baja sostenida en la tasa de cambio.

Para lograr esta baja en la tasa del dólar y demás monedas fuertes, las nuevas autoridades del Banco Central han incrementado la colocación de Certificados de Inversión, al mismo tiempo que de manera ininterrumpida ha ido descendiendo la tasa de interés de dichos certificados en los meses de agosto y septiembre. Por ejemplo, los Certificados de Inversión a 30 días, que al mes de julio pagaban una tasa de interés anual del 50%, ya al cierre de septiembre habían descendido a una tasa de interés anual del 36%, y en octubre fueron renovados a término de un año al 34 y 32% de interés.

La emisión de certificados del Banco Central en poder del público se ha incrementado desde agosto en trece mil millones de pesos, alcanzando la cifra de cien mil millones en este mes de octubre, pero las tasas de interés de dichos instrumentos han descendido significativamente, logrando con ello que se haga más lento el crecimiento del déficit operativo o déficit cuasi-fiscal del Banco Central.

Básicamente se ha seguido aplicando la misma política del gobierno de Hipólito Mejía, de represar en el Banco Central el grueso de la masa monetaria, pagando los más altos intereses del mercado con dinero inorgánico.

Pero a esto debemos agregar el factor de confianza a partir del 16 de agosto, que ha mejorado las expectativas de los agentes económicos y de la ciudadanía en general.

Paralelamente a esto, el Banco Central acaba de anunciar la puesta a disposición del público de una nueva emisión de Certificados de Inversión, de varias categorías, por un monto de setenta mil millones de pesos, a diversas tasas de interés ninguna superior al 32% anual.

Una vez colocados estos nuevos valores del Banco Central, es de esperarse que la tasa del dólar se estabilice de manera definitiva en alrededor del treinta por uno o menos, con lo que se habrá logrado una revalorización del peso dominicano que le devolverá el poder adquisitivo en beneficio de todo el pueblo, y en especial de las mayorías de menos ingresos, empobrecidas cada vez más por los efectos de la devaluación-inflación.

Pero todo esto significará un enorme sacrificio fiscal para el gobierno, que deberá cubrir con sus ingresos el pago de estos intereses que constituyen el déficit cuasi-fiscal del Banco Central.

En efecto, asumiendo que la colocación de estos nuevos Certificados de Inversión no se produzca en gran medida en sustitución de las inversiones ya existentes, el monto de los valores del Banco Central en poder del público podría alcanzar entonces la suma de hasta Ciento Treinta Mil Millones de Pesos, o más.

A una tasa de interés promedio de alrededor del 28% anual, el Banco Central tendrá que pagar entonces en el año 2005 más de Treinta y Cinco Mil Millones de pesos en interés. Y esta astronómica cifra equivalente a más del veinte por ciento de los ingresos del gobierno para ese año, deberá ser cubierta precisamente con fondos provenientes del presupuesto nacional.

Y el tumor maligno de nuestra economía que constituyen los valores en circulación del Banco Central, habrá crecido mucho más, haciendo más dificultosa su extirpación.

Pero toda medicina tiene algún efecto secundario negativo, y también toda medida económica arrastra consigo algún efecto no deseado. Lo primero es reducir la fiebre del paciente y estabilizarlo, y luego proceder a atacar el quebranto a fondo.

Las decisiones tomadas hasta ahora solo tienen como objetivo disminuir y estabilizar de manera sostenida la tasa del dólar, para que con ello retorne el sosiego a los agentes económicos, y desaparezca el sobresalto de los precios.

El elemento indeseado, sin embargo, es el posible efecto recesivo, porque con una reducción significativa del medio circulante a través de las captaciones del Banco Central se corre el riesgo de “secar la economía”, combinando esto con el incremento de impuestos de la reforma fiscal con énfasis en el ITBIS.

El gobierno por su parte necesitará ingentes recursos económicos para el año 2005. Deberá disponer de quince mil millones de pesos para el pago de la deuda externa, a menos que se logre una renegociación en extremo favorable. Deberá cubrir, como ya dijimos, el déficit del Banco Central de más de 35 mil millones. Y estas dos partidas absorberán más del treinta por ciento del presupuesto del gobierno. Luego deberán cubrirse todas las necesidades operativas de la administración pública, con prioridad en los programas de salud, educación, ayuda social, y también deberá llevarse a cabo un programa de inversiones públicas que motorice la economía.

Deberán, pues, mejorarse las recaudaciones.

Dentro de las disposiciones contenidas en la recién aprobada reforma fiscal, se incluye una modificación al impuesto sobre la propiedad inmobiliaria (IVSS), quedando exoneradas del pago de dicho gravamen todas aquellas propiedades cuyo valor sea menor a cinco millones de pesos. A partir de ese valor exento se pagará entonces el uno por ciento sobre el valor adicional de la propiedad. Esta medida favorece las propiedades de la clase media, por cuanto lleva el valor exento de pago, de tres millones a cinco millones de pesos.

El impuesto a la propiedad inmobiliaria constituye una carga tributaria justa por cuanto paga más el que tiene más. Sobre este tipo de gravamen directo es que debe hacer énfasis una reforma fiscal justa. El gobierno en consecuencia, debe proceder de inmediato a realizar un reajuste por inflación del valor registrado de las propiedades inmobiliarias, para acercar dicho valor al valor real de mercado, a los fines de potenciar las recaudaciones por este concepto.

Finalmente, las autoridades monetarias con el asesoramiento de organismos internacionales, deberán diseñar una estrategia de mediano y largo plazo para la liquidación de los Certificados de Inversión del Banco Central en poder del público, que genera un lastre tan pesado para las finanzas del gobierno, entorpeciendo grandemente los planes de desarrollo en beneficio de la colectividad nacional.