Defiéndanse de los accidentes provocados

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Aunque parezca un contrasentido, no todos los accidentes de tráfico ocurren “por accidente”.
Cada vez son más los que se provocan deliberadamente con el objetivo de defraudar los seguros y puede que nos veamos involucrados en uno de estos accidentes fingidos.
Ante la sospecha de que un accidente de tráfico haya sido causado de propósito, hay que denunciarlo a la Policía e informar a nuestra compañía aseguradora.

Pero el primer paso es saber cómo identificarlos, los especialistas en esta modalidad de fraudes suelen actuar sobre todo en tres escenarios: en los cruces cambiando bruscamente de carril y buscando el roce.
En los semáforos con frenazos improvisados cuando estos cambian de color a fin de recibir un impacto trasero del auto que viene detrás. Y en intersecciones no señalizadas de ceder el paso primero y entrando en el cruce con preferencia al último momento para que se produzca un choque.
Una vez caídos en la trampa, poco puede hacer ante el peso de la evidencia. Uno puede hasta darse cuenta de que el auto contrario ha actuado de mala fe, pero para la Policía y el perito de la aseguradora no habrá ninguna duda en señalarnos como responsables.
Estos especialistas en fraudes suelen contar a veces con colaboradores “desconocidos” que vieron todo y ofrecen sus testigos. Sin embargo, sí podemos hacer algo para prevenir la desagradable situación.
Por ejemplo: no saltarse un ceda el paso o un pare aunque nos señalen de pasar, o prestar atención a los vehículos con señales de golpes antiguos y que circulan sospechosamente.

Si aún así nos vemos envueltos en una situación crítica, hay que llamar inmediatamente a las autoridades, tomar todos los datos del vehículo contrario y su conductor, hacer fotos y sobre todo informar a nuestra compañía de seguros sobre la sospecha de un engaño. Si se demuestra que el accidente fue provocado para estafar al seguro, el infractor tendrá que enfrentarse a las autoridades.