Definitivamente vergonzoso

Las cosas que se están viendo en este país no tienen precedentes. Desde un pueblo  secuestrado por la idiotez y la ignorancia, hasta un Presidente burlándose de los más elementales principios de la inteligencia humana, no pasa un día de la semana sin que hagamos el ridículo.

Hace apenas un mes el Presidente seguía insistiendo que la economía dominicana estaba blindada y que no sería afectada por la crisis financiera mundial, cuando todo el mundo  le decía lo contrario. Mientras bancos colapsaban en cadena, llegó al colmo de expresar, que ya todo había pasado, mientras emitía decretos a diestra y siniestra.

Pero no conforme con eso, el Presidente Fernández recorrió medio mundo con una manada de funcionarios que gastaron millones de pesos del fisco, para decir lo mismo en sus dispendiosos conclaves internacionales. Mientras tanto los decretos seguían publicándose en su ausencia.      

Y todo esto lo decía sin el menor escrúpulo aun después que su reelección nos condujo al desastre económico e institucional. Porque nuestra crisis macro-económica la creó el Gobierno elegido por el pueblo, gracias a los abusos cometidos con el dinero de los contribuyentes. 

De repente, al Presidente se le ocurre que ya es tiempo de salir de su atolladero y organiza una reunión en La Romana, con invitados muy especiales, cuya presencia debe haberle costado otra millonada al fisco.

Después de preparar su terreno, decide que ya es tiempo de rectificar y lanza su llamado de auxilio. Hay una seria crisis financiera mundial que amenaza al país y ésta puede poner en riesgo hasta la gobernabilidad. Se desliga con ello de su propia responsabilidad.

Lo peor es que ahora se preocupa de las zonas francas, cuando fue su propia política económica la que dejó sin empleos a 75 mil trabajadores de este sector. 

¿Cuál es el secreto? ¿Cuál es la magia para mantener a la gente indiferente, engañada, ridiculizada y maltratada, sin pagar un costo político por ello?

Muchos dicen que eso es parte de la costosa dictadura mediática del Gobierno, donde se ocultan o minimizan las incompetencias administrativas, la corrupción rampante, el chantaje, la delincuencia institucionalizada, las ilegalidades y los abusos del poder político, enalteciendo todo lo pecaminoso que proviene de ese poder.

Para algunos, es producto de convertir un paraíso turístico en uno para el narcotráfico, que ya genera unos 800 millones de dólares al año, lo que permite comprar más protección estatal que la que reciben los productores de bienes y servicios. Esto crea muchas riquezas y  mucho silencio.  

Otros dicen que no hay que olvidar que un millón 200 mil dominicanos, mayormente vinculados al partido en el poder, reciben un cheque, un subsidio o algún beneficio del Gobierno, lo que reedita el gigantismo estatal heredado a raíz de la muerte de Trujillo. Muy pronto la nómina de la Refinería de Petróleo pasará de 150 a 3000 empleados, mientras miles de empleos privados se pierden diariamente por el cierre definitivo de muchas empresas.

¿Alguien entiende todo esto?