Del dengue al zika hay mucho por hacer en RD

Marien Aristy Capitan

Cada imagen lastimaba. Ver cómo la población vive, rodeada de todo tipo de inmundicia en pleno centro de la ciudad, era como para sentarse a pensar en qué estamos haciendo tan mal en este país. ¿Cómo la gente no se da cuenta que viviendo así expone su vida cada día?
Ver a los militares intentando poner un poco de orden en aquellos callejones llenos de desperdicios y aguas estancadas daba deseos de llorar: ¿hasta cuándo tendremos barrios así?
Al margen de todas las enfermedades que produce convivir con la basura y las alimañas que viven en ella, hay muchos que no se detienen a pensar que una tapita, una botellita, una lata o cualquier cosa en la que quepa un poco de agua se puede convertir en la casa perfecta para el mosquito que causa el dengue, el zika y la chikungunya, ese trío maldito que tantos dolores de cabeza están causando en Latinoamérica.
Aún sin curarnos del terrible espanto de la epidemia de la chikungunya en el 2014 y de todos los afectados por dengue el año pasado sería muy duro que ahora tengamos que lidiar con gente enferma con el Síndrome de Guillain-Barré, una de las peores consecuencias del zika, o que tengamos miles de bebés con microcefalia, como ha sucedido en Brasil.
Ante este panorama es tremendo que el Colegio Médico Dominicano haya decidido hacer un paro de labores que, aunque justo, llega en mal momento: a pesar de que el zika no es mortal, sí lo es el dengue, una enfermedad que continúa dando mucho de qué hablar. Hay otras maneras de reclamar. La sociedad está dispuesta a apoyarles. Vamos, si quieren, a la calle. Yo doy el primer paso.