Del temor a la esperanza van inmigrantes venezolanos RD

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Wilfredo Alejandro García, venezolano residente en el país desde agosto, aguarda con un rosario en las manos, inmovilizado con un collarín, en la habitación 204 del Hospital Darío Contreras, con las cervicales rotas. Pertrechado por un pequeño bulto compuesto solo por una muda, un cepillo de dientes y un desodorante espera con resignación, junto a dos de sus primos que también llegaron hace poco, para ser intervenido. El problema es que no tiene dinero ni seguro médico.
Cantante, compositor, productor y fotógrafo en Caracas, arribó al país como ingeniero de sonido subcontratado por una productora audiovisual, para dar servicios a eventos. Las condiciones económicas no eran halagüeñas pero al menos le permitían buscar una salida para huir de Venezuela.
Un infortunado resbalón en el Malecón de Santo Domingo le fracturó las cervicales. “Los servicios de salud se han ocupado de mí en lo posible, pero como trabajador temporal no tengo seguro médico, así que estoy a la deriva, porque las pruebas, los medicamentos y la intervención son muy costosos”. Su cuerpo cada día pierde más fuerza y sensibilidad.
“Cuando he podido hablar con mi madre por teléfono le he dicho: por favor, ven pronto, ven pronto“, cuenta emocionado.
Los cirujanos le han informado de la posibilidad de que pueda quedarse tetrapléjico. El doctor José Miguel Aponte explicó que “este caso no es inusual ya que al hospital acuden muchos pacientes incluso indocumentados.

Sus primos Rubén y Giselle le acompañan y le dan ánimo. Con poco más de 20 años, no tienen trabajo y sus condiciones económicas son precarias, pero han movilizado a una pequeña comunidad venezolana en el país para buscar ayuda. “La verdad es que cuando uno llega a un país se siente muy desvalido y esta pequeña comunidad venezolana nos ha respaldado“, relata su primo Rubén Castillo.
Gracias a esto, Wilfredo Alejandro pudo hacerse una resonancia para ver con exactitud el tipo de lesión, una fuerte fractura en la C5 y C6 de la columna cervical, y el tipo de intervención al que va a ser sometido.
Pan diario. Su drama es el drama de la inmigración que inunda cada día las páginas de los periódicos y los minutos de televisiones y radio.
Según cifras del Banco Central, entre enero y noviembre de 2015 entraron al país por los aeropuertos 142,046 venezolanos.
En igual periodo de 2016, el número incrementó en un 9.6%, equivalente a 13,628 pasajeros, para situarse en 155,674.
Al respecto, la directora del Instituto Nacional de Migración, Florinda Rojas, indica que una comparación de los registros de entradas y salidas de los últimos años, en efecto revela un aumento en el flujo.
En 2015, la Dirección General de Migración entregó 3,904 residencias temporales, 301 (7.7%) favorecieron a venezolanos. Por encima, 1,082 (27.7%) a estadounidenses; 425 (10.9%) a chinos; 315 (8%) a españoles y 251 (6%) a haitianos.