Delincuencia omnipresente

El asalto mortal ejecutado este miércoles contra un camión transportador de valores frente a Bella Vista Mall, no deja dudas de que el crimen organizado cuenta con las herramientas ofensivas necesarias para sus operaciones. Un padre de familia muerto y otro gravemente herido es parte del balance trágico de esta operación, aparte de la reafirmación del criterio de que en este país ya no hay lugar seguro.
De nuevo, las motocicletas reafirman su condición de vehículo por excelencia para la ejecución de fechorías y la escapada de los autores. En el caso del asalto del miércoles sale a relucir el uso de armas de guerra que en principio estaban disimuladas en estuches para guitarra. La circunstancia pone en entredicho la efectividad de los chequeos policiales en procura de detectar motos no registradas y armas ilegales.
Independientemente de los resultados de la investigación de este asalto, lo cierto es que el objetivo de los malhechores fue logrado. y los medios de prevención fueron ineficaces, como han sido en múltiples ocasiones. Nada devolverá la vida malograda de un hombre de trabajo. Eso marca un punto de inflexión terrible en la realidad social que está viviendo el país. La proliferación de armas y el próspero mercado del crimen y las drogas tienen en jaque la tranquilidad y seguridad en todas partes, sin importar estatus social.

Y ahora Haití aclara…

El canciller Miguel Vargas trajo de su visita a Haití la buena nueva de que el Gobierno de aquel país había levantado las restricciones al ingreso terrestre de 23 productos dominicanos. El embajador nuestro en el vecino país, Rubén Silié, confirmó recientemente que era normal el ingreso a través de la frontera de mercaderías dominicanas al vecino país. Hasta ahí todo parecía viento en poca en las relaciones comerciales de ambos países.
Pero Haití no tardó en destaparse con una “aclaración” que hace aparecer a los dominicanos como tergiversando lo que se acordó durante la visita del canciller. No es nada extraño si se tiene en cuenta que Haití es experto en avanzar y recular a discreción, siempre tratando de aparecer como una víctima en sus relaciones con los dominicanos. Nada nuevo bajo el sol binacional.