Democracia venezolana: donde 2 x 2 no es cuatro

De acuerdo con algunos reportes de prensa sobre el último capítulo de la democracia venezolana, creo que vamos a tener que revisar las aritméticas.

La pasada semana se efectuaron elecciones en Venezuela, y, como ya es costumbre, la opinión pública internacional le prestó la mayor de las atenciones. Muchísimos medios enviaron a sus mejores reporteros a cubrir unos comicios que, no siendo presidenciales ni legislativos, sorprende la atención que reclamaron.

No importa qué opinión se tenga sobre Chávez y el chavismo, lo verdaderamente importante es la calidad del proceso democrático y estas son de las elecciones más vigiladas del mundo y en ninguno de los casos los observadores internacionales – de indiscutida autoridad – incluyendo estadounidenses, las han podido cuestionar. Insisto, a usted o a mi podrá no gustarnos pero si nos consideramos defensores de la democracia tenemos que aceptar y respetar un resultado transparente.

La cuestión radica en que se quiere meter en nuestras mentes lo que no se registró en las máquinas de votar.

La oposición obtuvo el triunfo en las gobernaciones de cinco de los 22 Estados y en menos del 30 % de las alcaldías de la nación. En los Estados ganados por ésta reside el 44 % de la población del país y son de importancia estratégica para la economía nacional. ¡Qué bueno que la oposición logró un triunfo significativo! En un proceso democrático real es prácticamente imposible alcanzar una victoria del cien por ciento.

El partido de Chávez obtuvo más de 5 millones quinientos mil votos – un millón 300 mil más que en el referéndum del 2006 – y la oposición captó unos 4 millones 500 mil votos – 300 mil más que en el referéndum pero un millón menos que el chavismo. Los números son esos y no otros. No queramos cambiar la aritmética.

En las elecciones regionales anteriores la oposición conquisto solo dos Estados. Sin embargo, cinco de los Estados ganados en aquella ocasión por aliados del chavismo después desertaron y se unieron a la oposición. Al momento de estas elecciones la oposición controlaba 7 Estados y ahora ganó en cinco. Sencilla operación de suma y resta, decir lo contrario es pura ilusión.

El espectro político venezolano no puede ser más variado. En estas elecciones participaron 294 partidos, la mayoría locales, unos aliados del chavismo otros le adversa.

En mi opinión de lo más relevante ha sido la limpieza del proceso, el reconocimiento del triunfo respectivo, que vencedores de la oposición declaren que quieren trabajar con el gobierno y no combatirlo. Ese es el verdadero sentido de la democracia. La diferente membresía partidaria no debe ser, ni allá ni aquí, razón de guerra a muerte, hay que saber poner por encima el interés nacional. Martí decía: la Patria es ara y no pedestal.