Dengue

El dengue clásico y su mortal modalidad hemorrágica es una enfermedad que en estos momentos alcanza niveles alarmantes de propagación sobre el territorio nacional. Datos oficiales hablan de más de 4,500 casos comprobables, con muertes que sobrepasarían la cifra de cien.

Algunos especialistas, no necesariamente vinculados al sector público, ya afirman que en el país existe una epidemia de la infección transmitida por el mosquito Aedes Aegypti, que prolifera en las casas de familias y entornos, presencia que vale para todas las clases sociales.

No obstante, las autoridades de Salud Pública prefieren no enfocar la incidencia del dengue como algo grave ni como un motivo especial para gran alarma en la ciudadanía.

Probablemente temen que si se moviliza a la opinión pública con mensajes de alerta y se difunden las crudas estadísticas con altos números de casos probables y de decesos, el gobierno sería puesto en la picota y responsabilizada en alguna medida por supuestas omisiones dentro de lo que son sus obligaciones de sanear ambientes, concientizar a las familias sobre la forma de combatir al vector, y ya ante el hecho acoger a los enfermos en centros asistenciales, diagnosticar certeramente y salvarles la vida.

Con todo, y tal y como se percibe en el ejercicio privado de la medicina a nivel de clínicas y consultorios, los profesionales de la salud se refieren al dengue como habiendo creado una situación de ribetes muy preocupantes.

Se está llamando la atención sobre la peligrosa tendencia a que en el seno de las familias los síntomas de esta enfermedad sean limitadamente relacionados con la gripe común, la que dicho sea de paso, muestra una alta incidencia en la presente temporada.

La posibilidad de morir a causa de dengue hemorrágico aumenta considerablemente a partir de la falta de un diagnóstico calificado y oportuno y la correspondiente vigilancia facultativa

Y es evidente que para propender a un manejo profesional y efectivo del mal tiene que existir en el país un estado de preocupación máxima o inquietud causado por una campaña preventiva.

Se requiere una amplia y persistente labor de difusión con afiches, mensajes radiales y televisivos y espacios de la prensa escrita para generar en el ánimo de toda la ciudadanía actitudes constructivas para que, primeramente, se procure la eliminación de criaderos de mosquitos.

La gente, además, debe estar condicionada para que al primer síntoma de gripe recurra a los medios apropiados para asegurarse de que no se trata de un quebranto peor.

La exageración frente al peligro de esta enfermedad Bsi es que se prefiere insistir en atribuirla a quienes en estos momentos se alarman- sería de todos modos oportuna y su efecto más importante vendría a ser una contribución a preservar vidas.