Dengue: ¿Cuántos dominicanos más tendrán que morir?

Millizen Uribe

Alex era un niño vivaz y alegre. El mejor estudiante de su clase y el más obediente de sus hermanos. De ahí que sus familiares y profesores tuvieran tantas expectativas con él. “Vas a llegar lejos”, le decían.

Pero el pronóstico falló. A sus 9 años Alex perdió la vida al enfermar de dengue.

Increíblemente, como él son muchos los dominicanos y las dominicanas que pierden su vida por una enfermedad endémica y cuyas causas, períodos de auge y modo de prevención son harto conocidas por las autoridades.

En un país donde el dengue es una enfermedad tan común ningún ciudadano o ciudadana debería morir por este padecimiento.

No obstante, datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señalan que el 96 por ciento de las muertes por dengue en el Caribe Hispano ocurre en nuestro país.

De hecho, al comparar el comportamiento de esta enfermedad en Centroamérica y México, Subregión Andina, Cono Sur y Caribe no Hispano, resulta que la República Dominicana es uno de los países con mayor número de muertes por dengue, aunque es de los que presenta menos casos.

Tan sólo en los primeros ocho meses de este año, 50 personas más perdieron la vida a causa del dengue en la República Dominicana, cantidad que supera la del año pasado en igual período.

El Ministerio de Salud emitió una alarma, pero ¿cuántos dominicanos más tendrán que morir para que nos demos cuenta de que la respuesta que le estamos dando como nación no está funcionando? ¿Por qué el gobierno espera que la enfermedad esté en su fase crítica para hacer jornadas de información, orientación y prevención, si con antelación se conoce cuáles son los períodos donde hay más posibilidades para su auge?

Cada año tenemos brotes de esta enfermedad y como consecuencia de la falta de políticas públicas eficaces para hacerle frente, son cientos los dominicanos que han muerto.

Un país que se respete, una República que sea República, un verdadero Estado Social Democrático y de Derecho atacaría con más fuerza esta enfermedad y no permitiría que sus ciudadanos y ciudadanas pierdan la vida por la picada de un mosquito, independientemente de cuán letal o no pueda ser éste.

Como tantos otros, este problema requiere verdadera voluntad política y un abordaje estructural que incluya elementos tan variopintos como el problema del suministro del agua, que obliga a los pobres a almacenarla, y la inequidad y la pobreza.

Mientras tanto, en lo que aparece un gobierno que se case con la gloria, no perdamos nuestra capacidad de asombro y entendamos que es tremendamente indignamente que cualquier dominicano muera por una enfermedad tan común como el dengue. Nadie debería morir de dengue.