Deporte: principio axial cerrado y principio axial abierto

El prominente sociólogo norteamericano Daniel Bell hizo extraordinarios aportes con sus fundamentales obras “El advenimiento de la sociedad industrial” y “El fin de la ideología”. En la primera destaca la idea de considerar los fenómenos sociales estructurados por principios axiales diferentes como las características de las sociedades avanzadas, o mejor definidas como post-industriales.

Adaptando al mundo social del deporte las teorías de Bell,  en lo concerniente a las transformaciones científicas  y tecnológicas, se puede concebir al gran deporte, es decir, el deporte profesional, y el  cada vez más profesional de la alta competición, como un sistema cerrado que gira alrededor del principio axial de la racionalidad económica. 

Los intereses del mercado condicionan fuertemente la marcha del deporte profesional y el del alto rendimiento. La lógica utilitaria-según el catedrático español Manual García Ferrando, de la Universidad de Valencia- de buscar la máxima rentabilidad comercial y publicitaria a las actividades deportivas que son patrocinadas, constituyen una de las  característica de la evolución contemporánea del deporte.

Pero el deporte moderno no se limita a un sistema cerrado de alta disciplina tecnológica, científica y comercial, por otro lado se puede verificar el desarrollo de  un principio axial mediante  un sistema abierto, conocido como el nuevo deporte popular y recreativo,  el deporte praxis. La realización personal y la salud son dos de los factores que motorizan a amplios  segmentos de población, más identificados con los valores de desarrollo humano, distinto al deporte de carácter agonístico de élite.

Se puede afirmar que el deporte de nuestros días se desplaza en diferentes frentes sociales,  a impulsos de  principios axiales diferentes, que se sustentan en valores, normas e intereses que pueden resultar conflictivos entre sí, lo que confiere al deporte un carácter dual.

En el caso de la República Dominicana, una nación en vías de desarrollo, pero con notables influencias de sociedades avanzadas, se hace necesario que el Estado  garantice un sistema en deporte que sepa convivir con el mercado, y  tratar que los valores del desarrollo humano promovidos por la UNESCO a favor del Deporte para Todos, no sucumban frente a la racionalidad de ese mercado.

Por ello consideramos muy acertadas-aunque algunos todavía no lo entiendan- las políticas impulsadas por las actuales autoridades del Ministerio de Deportes en su esfuerzo por impulsar estas actividades mediante un sistema abierto.