Derechos secuestrados

En una época en que las reglas esenciales de la economía y el comercio promueven  la libertad de competencia, resulta contradictorio que determinados grupos se empeñen en secuestrar este derecho. Las víctimas cuyo derecho es mantenido bajo secuestro son las empresas en sentido general, a las que monopolios de transportistas  turísticos y de carga impiden valerse de medios propios para el transporte de turistas, personal de los hoteles y mercancías  en sentido general.

 La Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (ASONAHORES), preocupada por situaciones indeseables que se derivan del desorden del transporte en las zonas turísticas, ha pedido al Gobierno que haga esfuerzos para ordenar este servicio.  Y recientemente el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) se quejó por las acciones vandálicas de los transportistas para impedir la libre competencia en este servicio.

En algún momento, y ojalá sea temprano, las autoridades tendrán que convencerse de que pasar por alto estos desmanes perjudica de manera significativa a sectores idóneos de la economía. El secuestro del derecho de competencia no puede coexistir con las normas modernas creadas precisamente para facilitar la competencia y garantizar este derecho. Pasar por alto estas cosas no nos queda nada bien.

La propuesta del Procurador

El procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, debería impulsar, hasta donde lo permitan sus facultades, su propuesta de crear un cuerpo especializado   que se encargue de  tramitar las órdenes de arresto contra los agresores, en los casos de violencia de género.

Actualmente es la propia amenazada o víctima de la agresión la que tiene la encomienda de entregar la orden de arresto a su agresor, exponiéndose a  riesgos que deben ser evitados.

Por lo regular, las  autoridades procuran poner distancia entre la mujer agredida o amenzada y su agresor. El procedimiento empleado actualmente para tramitar las citaciones u órdenes de arresto a través de la víctima es, en cierto modo, una provocación que es necesario evitar. Hay que impulsar la formación de este equipo en aras de proteger a las víctimas de violencia de género.