Desafío hidroeléctrico

UBI RIVAS
La entrega del suscrito a Hoy del 06 del presente mes relativo al problema y/o desafío hidroeléctrico que confronta el país desde hace décadas y que ningún gobierno ha enfrentado y/o acometido como es debido, se empasteló y concluyo y completo ahora. Debo insistir como siempre que la energía hidroeléctrica es la más óptima, segura, barata, múltiple, que pueda implementarse en cualquier país, sobre todo en los subdesarrollados y mucho más, en los que no disponemos de recursos fósiles (petróleo), como es nuestro caso.

Antes de iniciarse la construcción de la presa de Tavera, el suscrito escribió y esparció su convicción y temor de que si el embalse se construía sin reforestar la cuenca arriba del mismo, reduciría a la mitad su vida útil, porque el muro de contención cegaría la presa con sedimentos arrastrados por las escorrentías y la deforestación. Como exactamente ha acontecido.

En los mismos criterios de construir la presa de Tavera, el presidente Joaquín Balaguer, haciendo caso omiso de quienes le advertimos en relación al percance inexorable, profanos, como el suscrito, y avezados y comprobados profesionales de la hidrología y el medio ambiente, construyó las presas de Valdesia, Jigüey-Aguacate, Sabana Yegua, Rincón, contraembalse López, Angostura, y todas van camino a reducir la mitad de su vida útil por las fallas originales incurridas.

Ahora que es el presidente Leonel Fernández, por fortuna un gobernante que sabe reflexionar porque es un intelectual y un escritor amante de la cultura y del saber, propicia es la ocasión para reiterar los añejos criterios expuestos cuando el actual gobernante era apenas un niñito.

Para que no se repitan los yerros de antaño en hogaño y esta  entrega para que quede registrada como una suerte de acta de alguacil, para “que no pueda “ignorarse”.

Resulta que es rigurosamente necesario que el presidente Fernández determine la erogación que supone aumentar la generación eléctrica proveniente de las hidroeléctricas de 412 megas a 706.80 megas, en cuanto a resultados de rendimientos económicos a justificar y a recuperar rápido o lento.

El país dispone de calificadísimos expertos y técnicos en cuestiones de hidroeléctricas en las personas de los ingenieros Salvador B. Dájer, Marcelo Jorge Arias y Leandro Guzmán, los dos últimos, con experiencias en México y el primero, inolvidable ministro de Agricultura en la Era de Trujillo en una época en que cualquier persona no era elegible para desempeñarle a El Jefe posiciones de grandísima responsabilidad, porque fallar todos sabía hacia donde conducía.

El presidente Fernández debe de consultar a estos honorabilísimos y serios técnicos fuera de serie, para orientarse debidamente en cuanto al costo y recuperación de inversión en el proyecto que motiva esta entrega y que en términos económicos y políticos podría redituar muchísimo al país, al gobernante y al PLD.

También a los expertos en cuestiones alusivas a reforestación, de verdad, no a pantallosos y fantasmosos, que abundan como la verdolaga, que pululan por doquier, siempre, los primeros, señalados en mi entrega anterior citados, de manera que el gobernante acopie conocimientos que podrían resultar verdaderamente señaladísimos para el interés supremo de la República.

Estamos, pues, en el preciso momento para adoptar las providencias pertinentes y no fallar como ha sido lamentablemente la generalidad de los casos en el proceso de hidroeléctrificación nacional. Y haréis justicia.