Desafíos para los periodistas

Juan Bolívar Díaz
Como parte de las celebraciones del  Día del Periodista tuve el honor de ser invitado por el Colegio Dominicano de Periodistas a pronunciar una conferencia el pasado martes, algo que asumí con interés porque de esa forma quería rendir tributo a la generación periodística de los sesenta.

Nada más volver a ese local del Centro de los Héroes, frente al Mar Caribe, se enternece uno de recuerdos de una etapa en la que los periodistas jugaron un rol estelar en las luchas del pueblo dominicano por sus libertades y derechos. En la primavera libertaria tratando de despertar las conciencias adormecidas, luego luchando contra el invasor extranjero y los apátridas, y en los doce años a partir de 1966 defendiendo las escasas pulgadas de libre expresión que nos separaron de una nueva dictadura.

La memoria de Guido Gil, Orlando Martínez, Gregorio García Castro y Narciso González, sacrificados alevosamente, nos obliga a reclamar lealtad hacia los principios fundamentales de la comunicación social en momentos en que el periodismo dominicano pasa por circunstancias críticas. Se ha perdido mucha independencia debido a la degradación del salario formal, lo que ha dejado a los comunicadores excesivamente expuesto a la tentación de recibir compensaciones de los poderes políticos y económicos. Políticas gubernamentales han aprovechado la circunstancia incorporando a las nóminas del Estado una proporción sin precedente de profesionales del sector, tras la crisis financiera que cerró muchos medios y debilitó a otros.

En la conferencia del CDP apelamos a las reservas espirituales de los periodistas dominicanos, invocando la memoria de sus mártires, presentando diez desafíos que transcribo a continuación:

1.- Renovar el compromiso del periodismo con la sociedad, bajo el fundamento de que la comunicación es un derecho universal imprescindible en la sociedad democrática, de múltiples direcciones y contenidos, que tiene una indeclinable hipoteca social, hasta más allá de los intereses políticos y empresariales.

2.- Rescatar los principios éticos fundamentales, diferenciando el trabajo profesional de los periodistas del quehacer de los relacionistas públicos.

3.- Contener el sectarismo político en que ha caído una parte del periodismo nacional, hasta el punto de que en algunos medios los comunicadores protagonizan los debates y confrontaciones políticas que rehuyen los candidatos.

4.- Insistir en la profesionalización del ejercicio periodístico, enfatizando la necesidad de investigar y publicar los resultados con independencia de los intereses sectoriales.

5.- Comprometerse en la lucha por superar los niveles de pobreza, exclusión social y hasta indigencia que afectan en diversas medidas a la mitad de la población dominicana.

6.- Asumir la comunicación como esfuerzo educativo que contribuya a superar los atrasos en la formación cultural, técnica y profesional de las nuevas generaciones, cuestión absolutamente prioritaria y fundamental para el desarrollo nacional.

7.- Enfatizar la necesidad de superar el autoritarismo y el presidencialismo que afectan el desarrollo institucional dominicano, rescatando el cumplimiento de la Constitución, de la ley, y de los consensos y pactos.

8.- Promover la aceptación de las nuevas dimensiones de la dominicanidad combatiendo las imposiciones, exclusiones y discriminaciones de cualquier género.

9.- Rechazar todas las violaciones de los derechos humanos, incluyendo la proclividad a aplicar el fusilamiento a los dominicanos de baja extracción social que apelan a la delincuencia y no reclamar mano dura sólo para éstos, sino también para los grandes depredadores del patrimonio nacional, del sector público y del privado.

10.- Fortalecer los lazos de solidaridad profesional, gremial y humana que unen a los trabajadores de la comunicación, sin lo cual es prácticamente imposible equilibrar siquiera en parte el poder que juegan los intereses del capital, de los anunciantes y de los políticos gobernantes en el proceso comunicativo.