Desbordamiento inadmisible

Las autoridades han flexibilizado más de la cuenta las restricciones sobre el horario de venta de bebidas alcohólicas y el uso del espacio público para esos fines. Cada vez es mayor el número de drinks y colmadones que sobrepasan el horario tope y que permiten que sus parroquianos ocupen las aceras. El acceso de menores de edad a estos sitios también se ha relajado, y lo prueba el hecho de que cada vez con más frecuencia las autoridades han tenido que rescatar muchachos de ambos sexos y cerrar negocios por esta causa.

El consumo de bebidas alcohólicas es uno de los auxiliares de la violencia y la delincuencia. Las drogas, que inevitablemente se mueven en torno a los centros de diversión, sin que esto necesariamente comprometa la responsabilidad de los propietarios, son otro precursor de actos de violencia y delitos. El desbordamiento de que hablamos mantiene en jaque a barrios  populares y hasta sectores residenciales, cuyas familias temen a los frecuentes líos que se arman en estos negocios.

 Los planes para mejorar la seguridad ciudadana deben tomar en cuenta este factor de perturbación. Las restricciones sobre horario de venta de bebidas alcohólicas el impedimento del ingreso de menores a sitios de expendio tienen utilidad en este propósito. El derecho a la diversión no puede subyugar al de la tranquilidad de los ciudadanos.

Una antiquísima lección china

Los chinos y los dominicanos tienen una visión comercial muy diferente. Sus medios de obtención de ganan- cia son muy distintos. En estos días en que comerciantes dominicanos de las avenidas Duarte, José Martí y sus periferias protestan por lo que denominan competencia desleal de sus colegas chinos en la zona, los orientales soltaron prendas sobre lo que les deja ganancia comercial y a los dominicanos les provoca síndrome de competencia desleal.

Ni  cortos ni perezosos, los chinos han respondido a los ataques negando que evadan impuestos y que maltraten a sus trabajadores. Y en sus argumentos de defensa  han dado a sus colegas dominicanos una pista para mejorar su desempeño. Resulta que la estrategia china es tan vieja como la muralla monumental de su país. Consiste en  ganar menos para ganar más. Es decir, vender más barato para  ganar por  volumen de ventas. ¿Qué dicen los criollos?