Descubra la importancia  de la cuna en la habitación de su recién nacido

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La cuna es el lugar donde el bebé va a transcurrir la mayor parte de su tiempo durante muchos meses (hasta los cuatro meses de vida puede dormir en moisés o cunitas), pero luego cuando esté creciendo necesitará una cuna donde tenga espacios para moverse y dormir cómodamente como lo que es, el rey del hogar.

Durante los primeros meses de vida, el bebé pasa la mayor parte del tiempo en la cuna y, por lo general, sigue durmiendo en ella hasta los 12 meses. Cuando es un recién nacido, por su fragilidad, y a medida que va creciendo por su curiosidad,  necesitará una cuna cómoda y confortable, pero sobre todo, segura.

La cuna perfecta
El colchón debe tener un espesor mínimo de 10 cm y debe ajustarse bien a la cuna, de forma que como máximo queden 2 cm. por cada lado entre éste y las barandillas laterales.

Los materiales de la cuna deben ser lo más naturales posible y de calidad, la madera es el material ideal para la mayoría, si bien el metal es también bastante utilizado, la madera es más cálida y proporciona una sensación más acogedora, en cuanto al barniz o al lacado si la queremos en color, las pinturas deben ser naturales y sin elementos tóxicos o que puedan provocar alergias.

Es importante proteger bien al niño de posibles golpes contra los barrotes de la cuna, para ello tenemos en el mercado conjuntos de colcha, chichonera, sábanas y almohada todo a juego confortables y además muy bonitas, de colores alegres unos más intensos y otros en tonos suaves y alegres.

Ubicación de la cuna. Al menos durante los primeros meses de cuna, es conveniente que ésta se encuentre cerca de la cama donde duerme la madre.

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La ropa de cuna
No utilizar almohadas ni sábanas de adulto, cojines u otros elementos abultados, pues podrían provocar la asfixia del bebé, y  tampoco son adecuadas para el correcto desarrollo de su columna. Utilizar sábanas y mantas ligeras, evitando de esta manera el exceso de calo pues  éste  hace aumentar el riesgo de muerte súbita del bebé (para ello también es aconsejable que la habitación tenga una temperatura fresca). Evitar la existencia de lazos, cordones o prendas de angorina, que podrían deshilacharse y provocar el ahogo del bebé si éste se lo llevase a la boca. Lavar toda la ropa de cuna con  detergentes  suaves  que no provoquen irritaciones en piel de bebé,  ya que su piel es muy sensible y delicada.