Descubre los rincones de las grandes estrellas

EFE/Reportajes
Hay quien cuenta que no es difícil ver a Michelle Pfeiffer paseando con su marido entre restaurantes y librerías por una de las pequeñas calles de Santa Mónica. Tampoco parece que sea difícil contemplar cómo hace la compra Meg Ryan o cómo una de las más populares estrellas del celuloide hace ejercicio en las playas de Malibú. Descubra los sitios por los que desfilan sus mitos.

El antiguo pueblo de Los Ángeles recibe al visitante  en el NorthSide con los brazos abiertos de Anthony Quinn pintado sobre la enorme pared de un edificio, feliz y sonriente, como si fuera capaz de desplazar cada ladrillo y empezar a bailar un sirtaki (danza popular griega). Los elegidos están preparando sus trajes para una noche tan especial como la octogésima  ceremonia de los Oscar de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Mientras, miles de curiosos pasean, cámara en mano, por los lugares más emblemáticos de la ciudad intentando captar la imagen de algún personaje popular.

Los Ángeles se viste de fiesta a toda prisa. La ceremonia de los Oscar está a punto de comenzar y la ciudad se engalana. Las playas de Venecia y Santa Mónica, los restaurantes y los hoteles se llenan de visitantes deseosos de pasear y compartir los mismos lugares que las estrellas. No espere encontrar el Broadway de sus sueños en el distrito más viejo de la ciudad; aquello ya no es lo que era en su época dorada.

En sus tiempos fue el distrito más animado social y culturalmente, pero ahora se oye música de salsa a todo volumen y abundan las tiendas de ropa. Uno de los cines más antiguos de Estados Unidos se encuentra en esta calle: el Million Dollar Theater. En 1990 se convirtió en iglesia, después  cerró y se utilizó para proyecciones de películas en español. Aún se utiliza para rodajes de algunas películas. Hasta hace un siglo, Bunker Hill fue el barrio más elegante de la ciudad. Ahora esta zona forma parte del Distrito Financiero en el que hay torres de 50 pisos. En esta zona, y muy próximo a California Plaza, nos encontramos con el primer punto reconocible de la ciudad, el hotel Westin Bonaventure.

Sus inmensos tubos de cristales reflectantes fueron los que inspiraron  “Blade Runner”, de Ridley Scott, una película de culto para los aficionados a la ciencia ficción, con Harrison Ford en pleno esplendor.

El hotel es un auténtico laberinto.

A cada uno de los tubos le corresponde un color, el vestíbulo sirve como centro comercial y complejo de oficinas. A pesar de ser un edificio, no olvide el mapa, porque se puede perder dentro.

Allí podrá comprobar que las manos de John Travolta, son firmes y fuertes como para que su compañera de baile no se le escurra entre los dedos.

Hollywood Boulevard

Este bulevar es una calle inmensa, que parece no tener principio ni fin. Los turistas copan cada esquina de las manzanas principales de Hollywood Boulevard, pero las estrellas que adornan su suelo dejaron de relucir en las fachadas de sus edificios. El paseo de la fama es uno de los lugares emblemáticos. Cada vez que un actor descubre el icono con su nombre, las aceras se llenan de curiosos. No existe un plano que le diga dónde encontrar la de su actor o cantante.