Descuidan registro cabildo

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POR LLENNIS JIMÉNEZ
La Dirección de Registro Civil y Conservaduría de Hipotecas es la principal fuente de recaudación de arbitrios que tiene el Ayuntamiento del Distrito Nacional, sin embargo, la estructura luce abandonada, sin mobiliario y las actividades son realizadas en medio de un intenso calor, por falta de aire acondicionado.

A la vieja estructura con asientos antiquísimos, en la calle Palo Hincado de la Zona Colonial, acuden diariamente cientos de abogados y particulares a depositar pagos de tasas por concepto de actos y formalidades civiles, y a requerir certificaciones de estos procedimientos.

Pese a que el cabildo genera millones de pesos cada año, en el local, el añejo ambiente se percibe a la entrada principal de la dirección, considerada una de las más importantes para las autoridades municipales.

Abogados, mensajeros de empresas y personas que gestionan documentos son atendidos en una ventanilla que dificulta la conversación con el personal que labora.

A esto se suma el inconveniente que significa gestionar la documentación de pie, debido a que los escasos y duros bancos de madera pocas veces alcanzan para la demanda.

El abogado Mario Díaz dijo que en ocasiones ha sentido que se desmaya con el calor que se siente en el mediano salón. De su lado, Clara Vargas manifestó que cada vez que tiene que venir al Registro Civil lo piensa, porque raras vez encuentra estacionamiento. 

Pese a los millones de pesos que genera, las últimas administraciones del Ayuntamiento de esta capital no se han ocupado ni siquiera por pintar las paredes de la arcaica casona que aloja el Registro Civil y Conservaduría de Hipotecas, institución donde se inscriben y transcriben los libros correspondientes a  las formalidades prescritas por el Código Civil y la Ley 2914.

Aunque en este lugar se guardan todos los actos que se entregan en calidad de conservación de hipotecas y consolidación de las mutaciones de propiedades inmobiliarias, así como de la percepción de los derechos establecidos por la ley, los recursos humanos de la parte central de la edificación se manejan entre incómodos sillones, desfasados escritorios y aires acondicionados que enfrían a media y que funcionan un día sí, pero el otro no.

Aquí, donde se procuran certificados de bienes sujetos al privilegio o la hipoteca, tanto en manos de su acreedor como de un tercero y por cuyos actos de compraventa el Ayuntamiento retiene arbitrios, falta hasta espacio para estacionamiento.

Apenas hay parqueo para unos cuatro vehículos y el propio director del registro, Feliciano Germosen, ha sido visto dejando de carro en un solar contiguo, abierto y carente de asfalto.

El dinámico personal, que silente sufre el inexplicable desamparo, trabaja a tiempo completo sin reclamar una mejoría del hostil local, en el que hay espacio suficiente para, además, de dotarlo de mobiliario de oficina moderno someterlo a ampliación y una correcta distribución de las áreas.

La injusta marginación que padece la Dirección de Registro Civil y Conservaduría de Hipotecas, vista como la cenicienta de las áreas municipales, es despreciable y muestra todo lo contrario al lujo y el esplendor que se aprecia en la cuarta planta del Palacio Municipal, donde se está al tanto de lo que se contabiliza en esta oficina recaudadora.