Desde el periodismo ha combatido la corrupción

Trayectoria y misión de vida definen el perfil periodístico. Poder hacer una síntesis apretada sobre la vida y la obra de un personaje para presentarlo ante un auditorio en ocasión de una premiación es una tarea un tanto complicada. Cuando se está ante una hoja de vida vasta y dilatada, uno se resiste a solo ofrecer unos datos y por cuestión de tiempo dejar fuera otros muchos de gran significación.
Con estas palabras inicié la presentación de la semblanza sobre Manuel Quiterio Cedeño en el acto en que éste recibió el Premio Caonabo de Oro, subrayando que el galardonado tuvo como norte el buen periodismo, el comprometido con la búsqueda de la verdad, basado en valores éticos y normas deontológicas para que la información sea un verdadero instrumento de servicio y cabal orientación.
Desde sus años de adolescente una serie de circunstancias se entrelazaron para situar a Quiterio en el camino del periodismo y desde entonces ha sido su pasión y su mejor empeño sin mengua ni pausa alguna.
Como anécdota, referí que conversando por teléfono con un amigo, diríamos más propiamente un hermano, a propósito de esta premiación, Quiterio ofreció recientemente un pormenorizado recuento de episodios y vivencias de forma tan fluida y emotiva sobre la forma en que abrazó el periodismo.
Quiterio cumple una importante tarea por vocación, conciencia y responsabilidad social como profesor de periodismo en la Universidad Autónoma de Santo domingo (UASD, donde se graduó de licenciado en ciencias de la información en 1974 con honores, magna cum laude del departamento de comunicación de Comunicación Social.
En 1963 creó la agencia de comunicación Cedeño y Asociados que en1988 se convirtió en el Centro Informacion y Comunicación, mejor conocido como Cicon, la empresa más antigua y reputada de su tipo en el país. A lo largo de su existencia, Cicom ha funcionado de hecho como una escuela de postgrado de periodismo, en la que muchos profesionales han aprendido alta gerencia y las mejores prácticas periodísticas, logrando así una cosmovisión del periodismo.
Cuando en su horizonte profesional ha tenido que asumir causas de genuino interés general, Quiterio ha actuado con pasión e indeclinable firmeza, postura que contribuyó a hacer justicia al final de una larga batalla contra la corrupción en Cabarete, Puerto Plata, sentando un precedente en favor de la sociedad y en contra del uso indebido de los recursos del Estado.
Fueron largas jornadas de denuncia y exigencia de justicia desde la prensa escrita. Quiterio destacó la contribución que ejerció el periódico El Caribe en dos etapas de su dirección editorial y lo hizo con un detalle singular que puso de manifiesto su sensibilidad al enviar una carta manuscrita de agradecimiento, no en computadora, sino a mano para que sólo se escribiera lo que saliera del corazón”.
Desde sus años juveniles Quiterio fue permeado por las sabias enseñanzas del código de los Boys Scouts, que tiene como esencia contribuir a causas buenas y de provecho colectivo. Reconoce que como hombre imperfecto puede haberse equivocado o cometido algún error, pero la firmeza en sus principios esenciales le han permitido rectificar y reencontrarse siempre con la orientación scout
En la ceremonia, celebrada en un salón del Teatro Nacional, dije que Quiterio recibía su Caonabo de Oro lleno de entusiasmo, pero que no llegaba solo, que venía con muchos premios, los que ha recibido de la vida y del periodismo, de su familia, de su esposa Elizabeth, de sus hijas Keila y Rosita, de sus hermanos, de su hijo Manolito, de ver crecer a sus nietos y contar con el premio más excelso que generosamente el Altísimo le brinda al conservarle en su natal Higüey a su querida madre doña Gisela. Por encima de datos y fechas curriculares, el verdadero perfil de un hombre lo constituyen sus obras, su trayectoria y misión de vida en todos los órdenes. Con razón, Kapuscinski decía que para ser buen periodista había que ser buena persona.