“Desde joven fui inquieta y curiosa”

Entrevista a la Sra. Elena Viyella, en su oficina de la Av. San Martín, edificio Jaraba. Hoy/ Aracelis Mena. 23/09/2015
Entrevista a la Sra. Elena Viyella, en su oficina de la Av. San Martín, edificio Jaraba. Hoy/ Aracelis Mena. 23/09/2015

Elena Viyella de Paliza, prestigiosa dama de espíritu indomable, activa, alumna sobresaliente por su liderazgo en sus años de estudiante, ha jugado un rol importante por su participación en el desarrollo empresarial del país y desde la institución que trabaja en representación del sector empresarial afana para contribuir al mejoramiento de la calidad de la educación en República Dominicana.

Ella confiesa que desde muy joven fue curiosa e inquieta; pensaba siempre en el futuro, usualmente más allá de lo que hacían las personas de su edad.

En el hogar paterno le exigieron siempre responsabilidad en sus actos, especialmente en el cuidado de sus hermanos más pequeños. Esa sólida formación fue determinante para doña Elena, mujer de temple, emprendedora y destacada dirigente empresarial.

Sus padres eran religiosos y ella se educó en un colegio católico dirigido por las hermanas dominicas. Recuerda que asistía los domingos a misa con sus progenitores y cuenta que su padre construía iglesias y escuelas en campos de Miches, donde tenía una finca de ganado de carne.

Como ser humano, ella ha tenido momentos de gloria, de satisfacción, y otros difíciles, en aspectos de salud, de pérdida de un ser querido, de un amigo… Sin embargo, reconoce que tomar decisiones que afectan la vida de muchas personas, “para mí son las (situaciones) más difíciles”.

¿Se ha interesado por la política? Su respuesta es directa: Nunca le ha interesado ni se ha dejado seducir por la política en la connotación partidista que se da en nuestro país. Sin embargo, confiesa que siempre le inquieta la justicia. “La aplicación de las leyes a todos por igual, el entender los derechos y obligaciones que tenemos como ciudadanos”. Destaca que le molestaba “y me sigue molestando el libertinaje, y el irrespeto a los derechos de los demás”.

Años juveniles. “En mis años juveniles tomaba clases adicionales de todo lo que podía: de ballet, de guitarra con el maestro Blas Carrasco, de baile flamenco… tocaba las castañuelas. Estudié Francés, Cálculo e Informática, entre otras muchas cosas. Montaba caballo, ayudaba en la secretaria de la primaria del Colegio Loyola, donde trabajaba en los veranos y siempre fui parte del Consejo Estudiantil del Colegio Santo Domingo, donde hacíamos trabajo comunitario, dirigido por las hermanas dominicas.

Tuve el privilegio de ser parte de un pequeño grupo de alumnas; en algunos años solamente éramos siete, que recibimos una excelente educación bilingüe, recibiendo inclusive cálculo y matemáticas avanzadas en secundaria, y una educación en valores y principios de que hoy muchos, por no decir la mayoría, adolecen. Se ha perdido ese norte y tenemos que recuperarlo”.

Como diversión, le encantaba montar a caballo, pescar en ríos o lagunas, esquiar en agua e ir al campo, “donde entiendo que uno siempre recoge oxígeno para el alma, por su belleza”.

Su gran pasión. Elena Viyella adoraba el ballet clásico. Era su pasión. Pero la realidad de la vida implica tomar decisiones y elegir caminos. Su esposo, José Manuel, le propuso matrimonio a los 17 años y ella le respondió que sí, que aceptaba, pero con la condición de continuar estudiando y que además quería trabajar.

“Me dijo que sí, que estaba de acuerdo con eso, así que nos casamos a los seis meses. Seguí estudiando, tuvimos hijos y las prioridades cambiaron. Pero me sigue encantando el ballet, eso no ha cambiado.
Tuve una situación económica privilegiada, pues no me faltó nada en mi juventud, pero cuando uno se casa y forma hogar aparte, tiene que buscársela y fajarse a trabajar, y no fui la excepción. Me tocó trabajar, estudiar, y como todos, tuve mis aciertos y mis tropezones”.

Sus sueños siempre han sido un mundo mejor, más justo, donde haya alegría y oportunidades para todos. “La realidad en la vida es como es, pero nada quita que hagamos el bien por donde pasemos, y transformemos para mejorar allí donde podamos. Mi norte siempre ha sido ese y continúa siéndolo”.