DESDE LOS TEJADOS

DESDE LOS TEJADOS

Nos llaman a evangelizar, reto enorme. ¿Cómo se manejó el evangelizador Jesús de Nazaret? Lucas lo narra en su capítulo 10: “designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él”.

 Primero advierta  qué avisos da Jesús a estos discípulos muy mal preparados. Segundo, no fueron enviados a evangelizar, por lo malo que estaba el mundo, sino porque ya había mucha gente lista para recibir la Buena Noticia, “la mies es abundante y los obreros pocos.” 

 Según mi pensar, ¿qué diría Jesús hoy en día?:

 –He sido yo quien les ha designado  para esa tarea. Ni ustedes, ni su auto engrandecimiento son el propósito de su misión. Convénzanse, lo que cuenta es esto: por donde ustedes vayan, luego pasaré yo mismo. No sean ingenuos, son enviados “como ovejas en medio de lobos”. No se apoyen en el poder que da el dinero (carteras, mochilas), ni los instrumentos (sandalias). No se distraigan. Vivimos en un mundo violento,  comuniquen su deseo de paz a todos. Si su paz no es recibida “se volverá a ustedes”, la paz nunca se pierde. Ahonden en las relaciones en la casa donde les reciban, “no anden brincando de casa en casa”. Déjense querer.  Incluso, a la gente que no les quiera recibir anúncienles,  “está cerca el Reino de Dios”.–

 Lucas narra cómo los discípulos regresaron contentos. Los demonios, los poderes que impiden el pleno desarrollo humano, eran sometidos por el nombre de Jesús.

 Todavía, Jesús libra a sus misioneros novatos de evaluaciones falsas: no se alegren de que los demonios se les sometan, alégrense porque esa misión desempeñada los ha colocado del lado de lo definitivo, “sus nombres están escritos en el cielo”.

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