Desde los tejados
Sacando visa para el país del Señor

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Nuestros pueblos madrugan y hacen filas durante largas horas, con un ramillete de formularios en las manos para conseguir una visa. ¿Y qué habrá que hacer para obtener el visado para el país del Señor?

Jesús de Nazaret nos señala tres requisitos importantes en el evangelio de hoy (Lucas 4, 21- 30). Según el Maestro de Galilea, uno avanza mucho en el proceso del visado cuando sacude la superficialidad y empieza a valorar a los profetas de su tiempo, porque, “ningún profeta es bien mirado en su tierra”. Entre los profetas de nuestra tierra, destacan nuestros obispos, quienes hace poco denunciaban, entre otros, estos males: “el desequilibrio que impera en la sociedad dominicana, originado por la crisis familiar acuciante, la drogadicción que parece arroparnos, el comportamiento amoral de los partidos políticos, el clima de corrupción en que vivimos y la situación de inseguridad, delincuencia, violencia, crimen y corrupción que amenazan la sana convivencia y la identidad de nuestra sociedad….”  (cito según el resumen). Una cosa es aplaudir, otra trabajar para corregir estos males.

Un segundo requisito: la disponibilidad. Jesús cita el ejemplo de Elías. A pesar de que en Israel había muchas viudas, “a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón”. Sorprende la disponibilidad de Elías, que cumple el mandato de atravesar la frontera de su pueblo. Sorprende más la disponibilidad de la viuda pobre de Sarepta. Ella no tenía más que un poquito de aceite y un puñado de harina para sí misma y su hijo, y ¡se lo entregó generosamente al profeta para que comiera! También hoy, vemos dominicanos y dominicanas cruzando la frontera con su puñaíto de harina y su chín de aceite para socorrer a sus hermanos haitianos.

En tercer lugar, Jesús machaca los prejuicios nacionalistas; “muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio”. Naamán nos enseña a valorar lo corriente.

Obedeció el mandato de Eliseo y se bañó siete veces en el Jordán, río pequeño al lado de los ríos de Siria.

El visado para el país del Señor es gratuito, pero la fila empieza aquí: escuchemos a nuestros profetas, rompamos los nacionalismos egoístas y valoremos el día a día.